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Por Arq. José Rozados, director de Reporte Inmobiliario
joserozados@reporteinmobiliario.com
En este 2007 la humanidad batió un record: por primera vez desde que el hombre pisó la tierra la población urbana supera en cantidad a la rural. Recien ahora, los que vivimos rodeados de calles, tránsito y hormigón somos más que aquellos que lo hacen acompañados de verde y tierra.
El fenómeno no es menor y no tiene vuelta atrás, lo que significa que el actual porcentaje en que se reparte la gente que habita ciudades y aquella que lo hace en un entorno rural seguirá desbalanceándose con un incesante aumento de aquellos que lo hacen en la jungla de cemento en detrimento de los que residen en el campo.
El impacto que esta situación tendrá en la vida y la conformación de las ciudades no es menor. Cada vez más gente y sus cosas concentradas en menos territorio. Población urbana que tiene y tendrá que ganarse la vida con oficios en lugares cerrados de fábricas, oficinas o comercios; que no producirá en forma directa su propio alimento y el de su familia como lo hacían sus antecesores: los “homo ruralis”. El pastor con su ganado y el agricultor con su cosecha, se convierte en obrero, oficinista, comerciante, profesional. Compra sus alimentos y demanda espacios cubiertos para su actividad.
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