Scalabrini Ortiz: entre el vértigo y el crecimiento

Los desarrolladores inmobiliarios descubrieron un atractivo polo para sus emprendimientos: se trata de la avenida Scalabrini Ortiz, una de las arterias de mayor crecimiento en Palermo en los últimos años.

Sus ventajas son evidentes: una ubicación estratégica dada por su conectividad con otro tradicional barrio como Villa Crespo (que también comenzó a desarrollarse de manera sorprendente); los numerosos medios de transporte que la circulan hacia distintos puntos de la Capital Federal y del conurbano, incluido el subte D; la cercanía a varias universidades y a la zona comercial de Palermo SoHo, y el propio crecimiento comercial que está mostrando esta avenida a consecuencia de la llegada de nuevos vecinos.

Lo curioso es que a los habituales compradores o locatarios de las modernas propuestas -jóvenes parejas, estudiantes, profesionales, inversores y turistas del interior y algunos del extranjero- se suman numerosos interesados de Brasil. Por eso, Ana María López, representante de la desarrolladora Tecnourbana, comenta: “En las cuadras que abarcan de Córdoba a Honduras, Scalabrini Ortiz es refugio de varios negocios gastronómicos y bares temáticos para un público joven, además de supermercados y locales de distintos servicios”.

Ahora comenzó a extenderse hacia la avenida Santa Fe, con nuevos emprendimientos con locales en planta baja, lo que facilita la mayor actividad comercial. En terrenos cercanos a la comisaría 25» y a la parroquia del Perpetuo Socorro (iglesia de obra inconclusa por razones presupuestarias y donde aún continúa dándose misa), al 1300 de esta arteria, entre Cabrera y Gorriti, varios desarrollos se consolidaron vendiendo todas sus unidades.

Otros 20 se están construyendo hacia Güemes y unos cuantos más se encuentran en proyecto por las empalizadas que se observan en diversos espacios. Diego Migliorisi, socio gerente de Migliorisi Inmobiliaria, informa: “Para fin de mes lanzaremos dos nuevos edificios, uno en Scalabrini Ortiz al 1500 con una superficie vendible de 1200 m2, y otro al 1800 de 1150 m2, con nueve pisos y locales de doble altura en planta baja”. Este fenómeno se genera porque los desarrolladores enfrentan una menor incidencia en el costo de la tierra, con una zonificación especial desde hace muchos años (C3II con FOT libre), donde se permiten proyectos de mayor altura según las medidas de los lotes, y con un valor agregado: los edificios en avenidas tienen como bondades específicas la luminosidad, la distancia entre las edificaciones y los buenos contrafrentes, con vistas a las antiguas casonas con galería y floridos jardines, las que permiten mantener la imagen residencial del lugar. La mayoría se levanta en los terrenos de casas viejas y en las superficies de mayores dimensiones, los desarrolladores son proclives a construir cocheras en lugar de locales en planta baja, para obtener mayor rédito al venderse cada cochera a 30.000 dólares, según explican los desarrolladores.

A metros de un gran pulmón verde como el Jardín Botánico, entre los consolidados se encuentra Icono Güemes, en Güemes 4032, esquina Scalabrini Ortiz, que demandó una inversión de 2 millones de dólares, con unidades de uno y dos ambientes, tanto para uso residencial como de oficinas. Ahí, la firma R. Rosa Negocios Inmobiliarios comercializa los últimos departamentos monoambiente de 35 m2 al frente, con balcón terraza y cochera incluida, a 110.000 dólares. “Es un desarrollo de múltiples usos, como para renta, inversión, estudio o vivienda permanente, con alto nivel de diseño y materiales de primera calidad”, asegura Gastón Fernández Madero, arquitecto y gerente de proyecto de Tecnourbana.

En construcción se encuentra Portal del Soho, en Soler 4400, esquina Scalabrini Ortiz, que consta de 10 pisos con unidades de uno y dos ambientes y estudios, de 30 a 48 m2, todos al exterior con balcones aterrazados, más locales comerciales en doble altura y dos subsuelos de cocheras; la superficie total es de 4500 m2. El desarrollo es de la firma Diagonal y tendrá un costo de construcción que ronda los 1000 dólares el m2. Lo comercializa la firma Migliorisi al valor de la unidad de 2500 dólares por m2. La forma de pago es 30 o 50% al boleto y el saldo en cuotas hasta la posesión. Además se puede financiar un 50% en condiciones a coordinar.

El emprendimiento, como varios de los otros, cuenta con un servicio extra: el nuevo paso bajo nivel de las vías del ferrocarril San Martín por la calle Soler, que a pocas cuadras comunica Godoy Cruz con Juan B. Justo y la mano continua hacia Dorrego, donde se accede al puente de hierro que permite llegar a Ciudad de La Paz, arteria que conduce al barrio de Belgrano.

Sobre esta explosión inmobiliaria, Diego Migliorisi comenta: “La aceptación de la gente es muy positiva hacia los desarrollos que hacen crecer el barrio y transforman una avenida devaluada comercialmente y con poca oferta de viviendas nuevas, en una con proyecciones altamente comerciales y edificios de jerarquía con amenities, consolidando un corredor moderno y multifacético. A su vez, el valor de los inmuebles del corredor se vio beneficiado”.

Conceptos que comparte Nahuel Cifre, representante de la firma desarrolladora y comercializadora Cifre, que refiere: “Para estar a tono con la vía comercial, en nuestro edificio Honduras, cuya construcción estará para entregar en abril próximo, la planta baja se compone de un gran local a la calle”.

Este emprendimiento de Honduras 4586 se completa con nueve pisos con tres unidades por nivel, monoambientes divisibles y de un dormitorio, con diseño moderno y vanguardista. Las viviendas, que estarán todas al frente y muy luminosas, se venden desde 95.000 dólares los monoambientes de 45 a 47 m2 y los de un dormitorio de 46 a 58 m2, desde 118.000 dólares.

UN POCO DE HISTORIA

Esta pintoresca y febril avenida, que va desde Warnes, en Villa Crespo, hasta la Avenida del Libertador, en Palermo, en poco más de 100 años cambió de nombre cinco veces. Cuando aún era de tierra, allá por 1867, se la denominó El Camino del Ministro Inglés, porque el diplomático inglés Henry Southern la transitaba para ir hasta su casa de campo, donde vivía con su familia. El 27 de noviembre de 1893 decretaron que debía llamarse Canning, en reconocimiento al secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, George Canning. El tercer gobierno de Juan Domingo Perón, por decreto del 31 de mayo de 1974, le estableció un nuevo nombre, Scalabrini Ortiz, en tributo a Raúl Scalabrini Ortiz, periodista y escritor argentino, miembro de Forja. Con la dictadura militar, en 1976, volvió a ser Canning, hasta que durante el gobierno de Raúl Alfonsín, tras el regreso a la democracia y para no dejar un vestigio inglés por la Guerra de Malvinas de 1982, se le restituyó su nombre actual, Scalabrini Ortiz. Cambios de nomenclaturas que evidencian los vaivenes políticos de nuestra historia.

2010

Este fue el año en que se dio impulso a los desarrollos sobre Scalabrini Ortiz, que aún no tienen techo por los numerosos espacios que se presentan y por la demanda sostenida de viviendas.

FUENTE: La Nación

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