La figura del fideicomiso ha venido siendo utilizada intensamente en nuestro país en los últimos tiempos. Es cierto que al generarse en virtud del fideicomiso y en cabeza de un “fiduciario” un patrimonio afectado a un fin específico, separado tanto del patrimonio de quienes lo proveen de activos, “los fideicomitentes”, como de quienes han de resultar “beneficiarios” de su administración o inversión y de su disposición final, se genera una protección especial de los bienes fideicomitidos frente a las pretensiones de los acreedores de unos y otros…El instituto posee indudables ventajas, pero presenta también riesgos e inconvenientes que a veces se soslayan.