Los últimos lanzamientos suman una mayor oferta de servicios. Hay desde un mega de chacras hasta propuestas de residencia permanente.
Desde su aparición en el mercado, allá por mediados de los 90, los clubes de chacras conformaron una brecha que tuvo su propio ritmo de crecimiento. Al ser un producto sin antecedentes concretos en el sector inmobiliario, su proceso de posicionamiento fue más lento que el de los barrios cerrados. En la actualidad, con más de una década de vigencia, se están comercializando unos 40 emprendimientos, distribuidos en distintos puntos del Gran Buenos Aires.