Alojarse un par de días en un hotel puede ser una de las experiencias más gratificantes, pero si se trata de cuatro semanas, 2 ó 3 meses, la cosa cambia. Por eso, cada vez son más los ejecutivos que a la hora de elegir dónde hospedarse prefieren los departamentos. Y razones no les faltan: además de privacidad y libertad, también hay una cuestión de números.