El término “burbuja” pasó a ser uno de los más empleados en los últimos años a partir de las crisis desatadas en USA y Europa. Al incremento sostenido de los valores inmobiliarios se lo etiquetó con el nombre de “Burbuja inmobiliaria” señalándoselo como responsable aunque sólo funcionó como partícipe necesario de un manejo financiero de abultada liquidez.
Por error o por interés se sostuvo el convencimiento de que los precios de un determinado activo sólo pueden subir. Voces informadas, académicos renombrados y calificadoras de prestigio apoyados en contundentes estadísticas junto a dinero sin costo cimentaron un endeudamiento masivo seguido de derivados financieros donde el riesgo quedó desdibujado y subestimado.
Esta historia, ahora, la conocemos todos.
Con el partido definido, se sacan conclusiones, se vierten opiniones y se señalan a los culpables. Pero ¿Por qué no se detuvo este fenómeno a su debido momento?. En el último congreso de la Latin American
Real Estate Society en Brasil se preguntó concretamente ¿Se puede frenar una burbuja?. A la luz de los hechos, la respuesta sería que no.
Y no porque faltaran voces de alarma que la advirtieran y que señalaran las distorsiones que se estaban generando. The Economist el prestigioso seminario británico y el boletín español Idealista fueron fervientes tribunas que denunciaron insistentemente los peligros de un desborde en los precios de las
viviendas. Los párrafos que se hallan reproducidos al final de esta nota son extractos de notas de esos medios que fueran publicadas en Reporte Inmobiliario durante el año 2004 y en enero de 2005, al menos un par de años antes de que comenzará la desaceleración de los precios, la caída de Lemhan Brothers y todo el rollo de las Subprimes
En un artículo de Reporte Inmobiliario en el año 2004 se mencionaba lo siguiente: “Es fácil inflar la burbuja, lo difícil es salir de ella sin que existan perjudicados. Como ya advirtió "The Economist" hace unos días: "La primera ley de las burbujas es que se inflan durante más tiempo de lo que nadie esperaría. La segunda ley es que al final estallan".
Por lo visto, información en el sentido contrario a la tendencia del momento existió como para que los agentes económicos tomaran también debida nota de ella. Por otra parte sería pecar de inocentes pensar que los agentes regulatorios de los sistemas financieros y los responsables de fijar políticas económicas de los diferentes gobiernos desconocieran lo que se estaba produciendo… y sin embargo ya sabemos cuál fue el desenlace: Crisis.
Periodos de expansión y retracción de precios se hallan dentro del ADN del funcionamiento de los mercados dentro de una economía capitalista; si se conoce el juego no hay de que asombrarse, lo peligroso es cuando a merced del desconocimiento de muchos sólo unos pocos se benefician y la economía y sociedad en su conjunto es la que tarde o temprano termina pagando un alto precio…Y en definitiva, la responsabilidad última e indelegable para que esto no suceda es fruto de las políticas adoptadas por los gobiernos de turno.
Fuente: Reporte Inmobiliario
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