Soja, créditos hipotecarios y clima post-electoral, ingredientes que logran destrabar de a poco la meseta de operaciones en el rubro inmobiliario local.
En Capital Federal, diferentes medios nacionales acusaron caída de operaciones (compras, ventas y
alquileres) en casi todos los segmentos del
rubro inmobiliario, con un promedio del 40%. Pero, ¿por qué en Rosario la situación es otra?
Enrique Badaloni, de la
Corporación de Empresas Inmobiliarias de Rosario (CEIR), argumentó que las ventas, en realidad, reaparecieron desde julio por una interesante suma de factores que, si bien no ofrecen ilusionarse con un futuro promisorio, actúan como un paliativo frente a lo que se consideraron “ventas magras” durante la primera mitad del año.
“Vemos que estas últimas semanas hay un poco más de movimiento, que se corresponde poco con lo vivido en la primera mitad del año. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con lo que pasa en Buenos Aires”, vaticinó. Si bien aclaró que aún no se han hecho los números que pintan esta recuperación en la actividad del sector, Badaloni sostuvo que “hay que ser analítico y ver que esto viene de la mano de un combo. Es de gran trascendencia que el precio de la soja aumente porque colabora con la puesta en marcha de la maquina económica.”, explicó. Pero hay otros factores además del buen precio de la oleaginosa, que en Rosario cerró el miércoles en $1000 la tonelada.
“También es importante lo que movilizan los créditos hipotecarios. Estas dos condiciones generan operaciones enganchadas, por ejemplo que alguien que haya adquirido un
crédito hipotecario se incline por una unidad nueva de un dormitorio y el dueño de ese
departamento decida vender y comprarse otro más grande. Es difícil, porque no todos acceden, pero antes no había nada.”, explicó Badaloni.
Desde la
Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), su presidente, Marcelo Passardi, se sumó a la ola positiva y afirmó que tienen la misma visión. “La actividad venía en bajada, en junio entró en una meseta, siempre hablando de la
construcción privada, la pública tiene otro diagnóstico. El empleo en el sector está constante, la gente da vueltas pero al final siempre se define y cierra operaciones. Acá influyen el precio de la soja, créditos hipotecarios a tasa pagable, y la intención de mejorar la vivienda y adquirir unidades. Hay esperanzas de que el segundo semestre sea mejor. Hoy la sensación es esa.”, reflexionó Passardi.