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Voces de Especialistas
27-09
2010

Recoleta: mucho más que estilo francés

Fuente: LJ Ramos
Recoleta: mucho más que estilo francés
El barrio de Recoleta, uno de los sinónimos de calidad y refinamiento de Buenos Aires, tiene una superficie total de 5,9 km² que abarca 268 manzanas. Allí viven cerca de 190.000 habitantes, cuyo promedio de ingresos es el mayor de la ciudad, junto a quienes viven en Belgrano.

Esta población registra la mayor proporción de personas con título universitario de la urbe porteña
(índice que nuevamente comparte con el barrio de las barrancas) y también el mayor promedio de años de estudio por individuo. Un 95% de la gente vive en edificios de departamentos, y dispone de la más alta cantidad de m² per capita de Capital Federal. Esto último, además de reflejar las superiores posibilidades económicas del segmento ABC1, también expresa la existencia de una gran cantidad de hogares unipersonales (tendencia que, según parece, seguirá creciendo), y que en toda la zona norte de
CABA incluye al 35% de ellos.

Con una clara mayoría femenina – 23.000 mujeres más que hombres en el barrio – la zona muestra dentro de su población la menor participación de niños de toda la ciudad. Las presencias más destacadas se ubican en los grupos de más de 50 años de edad, y también debe apuntarse la de jóvenes estudiantes que asisten a las facultades. Se habla poco del tema, pero Recoleta alberga la mayor población universitaria del país, que se reparten la Universidad de Buenos Aires, la USAL, la UCES, la Universidad de Palermo y la Facultad de Ciencias Médicas de la Fundación Barceló. En las distintas facultades van y vienen más de 170.000 alumnos, que triplican largamente a los 50.000 de la Ciudad Universitaria de Núñez. Si se le agregaran los 54.000 de Ciencias Económicas de la UBA (que están enfrente del límite de la Av. Córdoba, pero integran el mismo eje de M.T. de Alvear, en el tramo Junín-Uriburu), la diferencia se multiplicaría por más de cuatro. Sumando a quienes cursan carreras de nivel terciario - como el profesorado de Bellas Artes en la Escuela Prilidiano Pueyrredón- y cursos de posgrado, la cantidad es aún mayor. Las instituciones educativas se insertan con naturalidad en el tejido urbano, en zonas residenciales de categoría, y agregan a Recoleta un atributo que la enriquece, más allá del reconocido don de su elegancia. Recoleta dispone de la más alta cantidad de m² per capita de la ciudad De este universo de jóvenes surge una demanda permanente -de aquellos que vienen del interior o de otros países- interesados en la compra y alquiler de unidades chicas. Aunque no existen estadísticas, hay coincidencias entre las empresas inmobiliarias sobre la importancia del fenómeno.

El alto nivel de la oferta residencial de Recoleta es acompañado por la de los locales comerciales, que en el rubro “gastronomía”, por ejemplo, arroja un promedio de 1,4 negocios por manzana. Por su lado, más de 300 establecimientos dedicados a spa, peluquerías, gimnasios y camas solares, dan cuenta de la atención - nada recoleta – que presta el público al cuidado del propio cuerpo. Cabe señalar que hay locales reconocidos que no sólo están sobre las avenidas. Por ejemplo, los que integran el eje de diseño y decoración de la calle Arenales (L’Interdit, La Europea). El Pasaje del Correo, en Vicente López entre Rodríguez Peña y Montevideo, es un rincón encantador de la zona, con un local de indumentaria de primer nivel (Loden Haus) y restaurantes de categoría. En la vereda de enfrente, el edificio del ex mercado (año 1900) podría integrar un conjunto arquitectónico mucho más interesante, si se resolvieran ciertas desprolijidades de mantenimiento que empañan su aspecto exterior. También sobre la calle Vicente López está la “Confitería Norte”. Sin sus mediaslunas, y las de “La Exposición” de Av. Las Heras (a la vuelta), la vida sería menos grata. Emblemático por excelencia, el bar “La Biela” (Av. Quintana y R.M. Ortiz) avanza a través del tiempo como algo inescindible de Recoleta. No se podría imaginarla sin esta presencia. Para los vecinos tiene una relevancia similar el restaurante Munich, sobre R.M.Ortiz . El “Rodi Bar”, de Vicente López y Ayacucho, es un clásico. Estos locales, y un puñado más,
sostienen un espíritu de época que en parte se desvaneció con el desaparecido restaurante “Riobamba” (Riobamba y Av. Santa Fé), el viejo “Petit Café” de Av. Santa Fe o “El Blasón”, de Av. Las Heras y Pueyrredón. La ausencia de “Las Delicias”, de Av. Callao, suma alguna cuota de nostalgia.

Uno de los puntos más altos en retail está representado por la librería El Ateneo, ubicada en lo que fue el cine y teatro Gran Splendid, sobre Av. Santa Fe. El periódico británico The Guardian la distinguió como “la segunda librería más bella del mundo”. Sean Dodson, que confeccionó la lista de diez librerías a nivel mundial, recomienda visitarla porque “preserva su antiguo esplendor, con su cúpula pintada, los balcones originales y la ornamentación y tallas intactas”. El teatro fue construido en 1919. En su singularidad, El Ateneo expresa una de las virtudes históricas de Buenos Aires, en una conjunción que une a la cultura con una oferta comercial de calidad.

La atención de la salud desde el ámbito privado concentra a gran parte de los sanatorios más importantes, entre ellos: Otamendi, Instituto de Diagnóstico, Clínica Suizo Argentina, Hospital Alemán,
Sanatorio Anchorena, Sanatorio Agote, Clínica Bazterrica, Clínica del Sol, CEMIC. Los centros de atención pública incluyen al Hospital de Clínicas, Hospital Rivadavia y el Hospital de Niños J. M. Gutiérrez.

En la variada oferta hotelera, cuya capacidad asciende a más de 6.000 plazas, el Alvear Palace –construido en 1932- con sus 700 plazas es un ícono que expresa el nivel y estilo del barrio. La prestigiosa revista especializada “Travel + Leisure” lo eligió recientemente como el Mejor Hotel de Ciudad de Centro y Sudamérica, y está considerado entre los 100 establecimientos “top” del mundo. Un juicio interesante respecto a las bondades de Recoleta puede ser, además de la opinión que tienen sus residentes, el que se manifiesta a través de las preferencias de los turistas. Según datos oficiales de 2009, los extranjeros provenientes de Europa y los EE.UU, después de conocer los lugares ineludibles del centro (Casa de Gobierno, Cabildo), eligieron al barrio como primera opción para visitar.

Es un hecho singular que haya tanta vida alrededor de un cementerio. A poca distancia de su muro perimetral, bulle la actividad en locales de grandes marcas, restaurantes y entretenimiento. Cuando próximamente reabra sus puertas el complejo Village Cines (Vicente López entre Junín y Uriburu, aún en obra) habrá diez salas de última generación, 90 locales comerciales y más de 400 cocheras, con un enorme poder de convocatoria. La necrópolis, siempre comparada con el Père Lachaise de París, con sus 55.000 m² es un polo de atracción en sí misma, por su importancia artística e histórica. A continuación, la Iglesia del Pilar, una mezcla particular de barroco colonial español que se remonta al siglo XVIII, invita a deleitarse con las obras artísticas de su interior.

Los gomeros aledaños, ejemplares centenarios, resisten el paso del tiempo con su silueta inconfundible. Con gran acierto, su dibujo es la figura dominante del escudo del barrio. La colorida Feria de artesanos de
Plaza Francia, que en realidad, para ser exactos, se ubica todos los fines de semana sobre la Plaza Torcuato de Alvear, tal vez signifique una refrescante cuota de informalidad. De los 116 puestos que exhiben sus creaciones, 45 muestran objetos trabajados en metal. En Recoleta se integra el circuito cultural más importante de la Argentina. Sin duda, otra de las razones de su gran poder de seducción. El Museo Nacional de Bellas Artes, las Salas Nacionales de Exposición, el Centro Cultural Recoleta, la Biblioteca Nacional y el Museo de Arquitectura y Diseño (Av. del Libertador y Callao) son eslabones de una cadena que continúa, a metros de los límites del barrio, con el Museo Nacional de Arte Decorativo y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

Merecen un capítulo especial los monumentos y esculturas de gran valor que enriquecen esta zona. En primer lugar, la figura ecuestre del General Alvear, una de las mejores obras de Antoine Bourdelle, discípulo de Rodin. A pocos metros se destacan, del mismo artista, “Heracles arquero” y “El centauro herido”. En el Parque Thays el torso del colombiano Botero pone su impronta; un poco más allá, junto a ATC o Canal 7, la monumental “Floralis Genérica” de Eduardo Catalano ya pide un lugar en las postales. Enfrente, en la plaza República Oriental del Uruguay, luce la estatua de Artigas del escultor uruguayo Zorrilla de San Martín. El predio fue escenario de caños y gambetas hasta 1938, año en que su ocupante, el club River Plate, se mudó a su actual estadio de Núñez. Estas superficies son parte de los 400.000 m² de plazas y parques, que ubican a Recoleta como el barrio con más espacios verdes después de Palermo y Agronomía.

En las aceras de sus calles se abre la copa de más de 7.500 árboles de 20 especies, dato que adquirirá cada vez más relevancia por sus implicancias ambientales, más allá de las obvias razones que tienen que ver con el paisaje y la calidad de vida. Las oficinas en edificios con imagen corporativa no son numerosas. Su nivel es de categoría “A”. No existen de nivel “AAA”. Se destacan entre todas las del edificio Blue Sky, sobre Av. del Libertador.

El análisis de la oferta de los meses de Junio, Julio y Agosto de 2010, revela que en venta y alquiler de unidades residenciales – nuevas y usadas - Recoleta encabeza el ranking de departamentos de 5 ambientes o más, aportando por sí solo un 28% del total entre los 48 barrios de Capital Federal. Al mismo tiempo, en el otro extremo de la muestra, figura al tope de la lista de unidades de 1 ambiente, llegando al 31% de las ofertas en venta y alquiler de la ciudad. Estos números hablan de una demanda que siempre es altísima a pesar de que, por el bajo stock de tierra disponible, allí se construyen menos unidades residenciales que en otros sitios de Buenos Aires. Durante el período 2004/2007, cuando se alcanzó el pico de construcciones de la década, en Recoleta se hicieron 3,3 viviendas nuevas al año cada mil habitantes. En el mismo lapso de tiempo, la zona de Villa Urquiza y Saavedra arrojó una producción anual de 14,9 viviendas al año cada 1000 habitantes. Entre 2006 y 2009, los permisos de obra para viviendas multifamiliares dan un promedio de 49 autorizaciones por año, que representaron una producción de 626 unidades nuevas anuales. Más de la mitad de ellas son calificadas oficialmente como viviendas “lujosas” o “suntuosas”.

FUENTE: LJ Ramos
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1 Comentario
11 de Enero, 2012
Te mando un artículo interesantete