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Real Estate en el Mundo
16-04
2010

Rascacielos: cada vez más altos

Fuente: La Opinión
Rascacielos: cada vez más altos
Actualmente, es difícil encontrar una ciudad moderna que no cuente con un rascacielos o al menos con un edificio de cierta importancia. Los más antiguos datan ya de finales del siglo XIX. El rascacielos es una de las creaciones más apasionantes de la humanidad.

La máxima contribución estadounidense a la arquitectura es el rascacielos. Parece como si quisieran librarse de la fuerza de la gravedad que les ata a la tierra, estirándose para acercarse al cielo.
Un clásico ejemplo es lo sucedido en Nueva York por lo que se ganó el mote de "ciudad de los rascacielos", Manhattan no tenía otra posibilidad que la de crecer hacia arriba desde la cuadrícula de su plano; sólo el rascacielos podía ofrecer al exigente mundo de los negocios la frontera del cielo.

En estos dos o tres últimos lustros ha surgido una nueva generación de rascacielos con una formidable profusión de formas y posibilidades, desde las más extrañas a las más sublimes. Los rascacielos más modernos se podrían comparar a organismos vivos que crecen y evolucionan dentro del paisaje urbano.

La nueva generación de superrascacielos en construcción o en proyecto en ciudades como Shanghai, Hong Kong o Dubai están desafiando a Nueva York y Chicago como capitales del mundo de los rascacielos y las nuevas construcciones dejarán empequeñecido a cualquier rascacielos del siglo XX.

HISTORIA

Retomando el comienzo de estas construcciones en la segunda mitad del siglo XIX, su desarrollo fue posible gracias a dos avances técnicos de la época: la invención del ascensor por parte de Elisha Graves Otis y la utilización de estructuras de acero.

En la gran fiebre constructora que comenzó en Chicago a partir de 1871 construir edificios altos no era sino una estrategia para rentabilizar al máximo el espacio que ofrecía un solar. William Jenney fue el pionero en utilizar las estructuras de acero para los grandes bloques de oficinas del centro de la ciudad y sus edificios funcionales, abrieron paso al primer gran estilo de rascacielos, el de la escuela de Chicago.
Más tarde se utilizaron elementos ornamentales y decorativos históricos en su estilo que se denominó Beaux-Arts, siguiendo la tendencia de la escuela de arquitectura parisina en la que tantos arquitectos americanos se habían formado. Editoriales de periódicos y empresas de seguros se apresuraron a embellecer sus edificios, cada vez más altos, con elegantes adornos neoclásicos. El estilo más popular del momento, el neogótico, imitaba el estilo medieval de las catedrales europeas en su aparente aspiración de alcanzar el cielo.

Adornar los rascacielos ayudó a los promotores a satisfacer su ego y a los arquitectos, sus caprichos, pero la espectacular altura del edificio también contaba. La ambición de construir el edificio más alto surgió en el centro de Nueva York a comienzos del siglo XX y en 1913 se inauguró el Woolworth Building de 241 m de altura en 60 pisos.
Este rascacielos fue el más alto del mundo durante 17 años y el mejor ejemplo del estilo neoclásico que caracterizó los edificios de Nueva York antes de la década de 1920.
A partir de esa década el que posiblemente fuera el mejor arquitecto de rascacielos fue Raymond Hood con edificios en Nueva York y Chicago principalmente. A finales de los años 20 tres grandes y famosos rascacielos neoyorquinos de estilo Art Deco competían por ser los edificios más altos del mundo. El emblemático Empire State Building de 381 m y 102 plantas es actualmente el más alto de su ciudad y segundo del país y por 42 años fue el más alto del mundo. Además, fue y sigue siendo el más visitado y conocido.
El otro rascacielos famoso es el Chrysler Building de 319 m y 77 pisos.

Esta joya del Art Deco es reconocido mundialmente como el más espléndido y hermoso en su tipo.

Finalmente el tercer edificio es el conocido RCA Building "Rockefeller Center" sobre la Quinta Avenida con 259 m y 70 plantas. Los grandes rascacielos por encima de los 300 m formaban un club exclusivo. En la década de 1930 sólo existían dos, pero entre 1966 y 1974 fueron cinco las supertorres construidas.

NUEVAS CONCEPCIONES


A partir de los años 50 se diseñaron los primeros edificios revestidos de cristal que rompía con la idea de las paredes sólidas. El primero en inaugurarse fue el Lever House que levanta su esbelta silueta de 24 pisos sobre la elegante Park Avenue. El diseño del edificio estuvo a cargo del prestigioso estudio SOM de la ciudad de Chicago.

Otros edificios del mismo estilo que le siguieron fueron el Seagram Bldg. de 38 pisos con diseño de Mies van de Rohe y Philip Johnson. Otro rascacielos de parecidas características es el de Naciones Unidas de 154 m y 39 plantas proyectado por Le Corbusier.

En la década de 1960 los rascacielos se extendieron desde América hacia Europa y las emergentes ciudades-estado de Singapur y Hong Kong. La recesión de los 60 frenó su desarrollo durante un tiempo, pero para entonces el "Estado internacional" ya era internacional de verdad.
Philip Johnson, el gran arquitecto del estilo moderno que había acuñado el término de estilo internacional, fue la vanguardia de este nuevo estilo posmoderno. Su rascacielos para las oficinas de la compañía telefónica AT&T de Nueva York con su ecléctica utilización de elementos históricos resultó toda una revelación.

Desde el punto de vista económico ninguna otra circunstancia ha tenido un efecto tan grande en la construcción de rascacielos como la decisión que en 1980 tomó el líder chino Deng Xiaoping de abrir el país al capitalismo internacional. Este despertar de China desde la somnolencia comunista ha hecho que la economía de este enorme país se desarrolle a una velocidad de vértigo. Una de las consecuencias de este despertar económico fue que a fines del siglo XX 6 de los rascacielos más altos del mundo se hallaban en China y Hong Kong.

Hoy día los rascacielos son un fenómeno mundial. La gloria de poseer el edificio más alto del planeta llevó a varios países como China y Dubai a erigir torres que empequeñecen al Empire State Building. No obstante, la emoción y la poesía que inspiran los rascacielos clásicos de Nueva York y Chicago difícilmente se verán superados.

ALGUNOS EJEMPLOS

La torre Jin Mao que se encuentra en Shangai fue el mayor rascacielos de la China continental alberga el hotel más alto del mundo hasta 1998.

Tiene 88 pisos y su altura es de 421 m. El lujoso hotel que posee "Grand Hyatt Shangai" ocupa de la planta 53 a la 87 lo que resulta sencillamente increíble. En la planta 57 se encuentra la piscina y en el 88 hay un mirador panorámico.
En la actualidad el Shangai World Financial Center es el rascacielos más alto de Shangai y el 6to. del mundo. Mide 492 m y tiene 101 plantas. Se inauguró en 2008. Su esbeltez y elegantes líneas contrastan vivamente con la silueta de su vecina la torre "Jin Mao". La originalidad de este edificio es el gran hueco rectangular que ostenta en su fachada superior que le ha valido el mote de "El destapador".

Dubai irrumpió de forma espectacular en el mundo de los rascacielos con este extraordinario edificio con forma de vela. Se trata de la torre de los árabes o Burj Al Arab. Este edificio destinado para hotel está construido en una isla artificial cerca de la costa. El hotel es asombrosamente opulento. Está catalogado como hotel de 7 estrellas, aunque la clasificación normal sólo llega a 5.

Los 60 pisos (321 m) están ocupados casi en su totalidad por 202 suites. En el nivel 25 se encuentra la suite Royal con cine privado. En el 18 el Spa Assawan y el gimnasio con piscina de estilo neoegipcio. El Burj Al Arab colma los deseos del jeque Mohammed de desarrollar una serie de proyectos a escala mundial. Este hotel representa una fantasía futurista para los millonarios. Ofrece una imagen exclusiva de Dubai al resto del mundo.

Recientemente inaugurado el Burj (torre en árabe) es el edificio más alto del mundo. Tiene 160 pisos y mide 800 m. El revestimiento de la torre es principalmente de aluminio y está diseñado para resistir el sol más ardiente.

Los primeros 37 pisos lo ocupan las 160 lujosas habitaciones de un hotel, a continuación y hasta el piso 108 habrá apartamentos. De allí en adelante se encontrarán oficinas equipadas con suites. En las plantas 142 y 143 a 442 m de altura estarán destinadas a miradores. Hay muchos otros pisos que todavía no se ha decidido su destino.

Teniendo en cuenta los efímeros que son los récords el Burj aspira a mantener el título tanto tiempo como sea posible. La torre de Dubai es un gran paso hacia adelante. Nos hallamos ante un verdadero triunfo de la ingeniería y arquitectura.

Por Mario A. Laguzza

FUENTE: La Opinión (Rafaela)
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