Ahora bien, si es cierto que esto sucede, no todos los consorcios llevan adelante una auditoría externa, ya sea por miedo o ignorancia. Lo que sí es seguro, que una vez que empieza este proceso de desgaste es muy difícil pararlo, con la consecuente mala disposición de todos los que forman esta pequeña muestra, de lo que es la sociedad toda.
Es decir, se traban proyectos que eventualmente beneficiarían al
edificio, se retraen los gastos más elementales, al sólo efecto de bajar las
expensas y lo que es peor, se favorecen las posibilidades para los incumplimientos de cargas sociales del personal a cargo y / o la comisión de ilícitos (por acción u omisión) .
Demasiado crudo, pero real.
Vamos a los consejos: sin dudas, yo recomiendo con el consenso de los copropietarios, hacer uso de la prerrogativa de la auditoría externa. No solo como remedio sino como prevención de lo indeseable.
Darle la vuelta a la situación, hoy los costos nos obligan a cuidarnos, y, seguramente se pensará que la auditoría externa aumentará los gastos... Peroro no, no tienen idea de los problemas que se evitarán, puesto que se trabajará en conjunto (Administración, Consejo, Auditor).
Por ejemplo: reestructuración de los horarios del personal, a los efectos de bajar costos de las horas extras; la correcta intimación de apercibimientos y sanciones al personal a cargo, sin el riesgo de generar juicios indeseados por todos; análisis de presupuestos de obras con total independencia ni favoritismos; etcétera.
Todo ello, dentro de un proceso que solo tiene como fin mejorar las relaciones entre los consorcistas y su administración. La auditoría externa, viene a solucionar un problema, no a crearlo y, de la exposición del mismo
construir para adelante.
Dr. Francisco Pesa Mazzola