Los
desarrollistas porteños, seguidos por sus fieles inversores, son capaces de encarar proyectos en
Punta del Este y en Miami. ¿Por qué razón, entonces, casi nadie mira al interior? Es insólito que, cuando creemos que en Buenos Aires se acabaron los lotes buenos a precios razonables, no nos tomemos un avión para buscar proyectos en las ciudades más importantes, como Córdoba, Rosario y Mendoza o en los destinos turísticos clásicos como Cataratas o Bariloche.
Muchas de esas economías han tenido crecimientos espectaculares en los últimos años, hay mucha gente que ha ganado plata y ha acumulado riqueza gracias a los precios internacionales de la soja y el petróleo. Cuando invierten en ladrillos, en general siguen viniendo a Buenos Aires, pero al momento de buscar una mejor vivienda permanente, demandan productos locales cada vez más exigentes.
En algunas ciudades encontramos countries de nivel internacional y torres
residenciales con diseños propios del primer mundo. Hay innovación y creatividad en la concepción de los productos. La gente de nuestras provincias viaja, se capacita y aprende, de manera que no puede sorprendernos que, por ejemplo, los primeros proyectos de condo hoteles de la Argentina hayan aparecido en Mendoza antes que en Buenos Aires.
La tierra en esas urbes obviamente no vale 600 o 700 dólares por metro cuadrado vendible y a veces los precios de venta son similares a los de Barrio Norte, de tal modo que los márgenes son más atractivos. Hay que viajar allí para verificarlo. Sin embargo, en cada sitio el
desarrollo inmobiliario está en manos de players locales y no los hay de nivel, alcance y trayectoria nacional.
Y eso no ocurre por falta de capacidad de abordar nuevos mercados. La prueba está en que logramos salir del país con éxito. Tampoco por falta de demanda ni de inversores. Entonces, ¿por qué sucede? Porque hasta ahora nadie se propuso seriamente crear una compañía de
desarrollos inmobiliarios que apunte a posicionarse como una marca reconocida en todo el país. Allí hay una oportunidad y quien la perciba y la encare anticipadamente, logrará una ventaja competitiva importante.
Ecispsa hace cosas en varios lugares, pero no en Buenos Aires por ahora. Irsa participa en emprendimientos en Córdoba, además de Buenos Aires, G&D está en Neuquén, Eidico en Salta, San Martín de los Andes y Tierra del Fuego, pero no vemos un Le Parc, ni un Renoir, ni un Quartier en ningún sitio del interior.
Sin lugar a dudas es un error estratégico que el mercado se encargará de corregir. Este año tenemos que empezar a ver a los developers subirse a los aviones para ir a buscar oportunidades y asociaciones estratégicas en Mendoza, Salta o en la Patagonia. El negocio del desarrollo exige asociaciones. Saber hacerlas es parte del aprendizaje. Si vemos el modelo de Brasil percibiremos rápidamente que crecieron con ese modelo.
Desarrollistas: miremos al interior de nuestro país. Allí hay oportunidades.
Damián Tabakman
damiantabakman@fibertel.com.ar
Para ReporteInmobiliario.com