Abrir
RAE 5
Estás viendo:
Mercado Inmobiliario
11-08
2006

LOS IMPACTOS NEGATIVOS DE UN CONTROL DE ALQUILERES

Fuente: Reporte Inmobiliario
LOS IMPACTOS NEGATIVOS DE UN CONTROL DE ALQUILERES
Iniciar la discusión acerca del control de alquileres implica en un principio ubicarnos en el marco de las polí­ticas de vivienda -"housing policies" como se conocen en el resto del mundo-, cuyo fin resulta en lograr que la mayor cantidad de población acceda a un techo. Mencionaremos brevemente las formas que pueden adquirir(*), para luego explicar sus repercusiones en términos de polí­ticas financiera, de inversión, y urbana.

  • Subsidios Impositivos


  • Cuando vienen de la mano de incrementos salariales, estos incentivos son tan efectivos que logran redirigir la inversión del resto de las actividades al mercado inmobiliario. En EEUU este programa permitió, en 20 años, aumentar la cantidad de viviendas en un 25%. Sin embargo, el problema comenzó a estallar cuando durante los 80 el sector inmobiliario captaba tanta inversión que frenaba otros sectores que en ese momento necesitaban un mayor dinamismo.

  • Subsidios de Oferta


  • En este programa, que se instituyó por primera vez en la década del 30, el gobierno construí­a y vendí­a las viviendas a un precio subsidiado, según diferentes criterios de elegibilidad de ocupantes.

  • Subsidios de Demanda


  • El subsidio a la demanda se otorga directamente al demandante de vivienda (comprador) mediante subvenciones en los valores de compra o subvencionando tasas de interés en créditos hipotecarios con ese fin.

  • Control de Alquileres


  • Aquí­ el fin consiste, como bien dice su nombre, en brindar ayuda a los inquilinos para que sigan alquilando, o a quienes no accedan a un alquiler, que puedan. No se trata de devenir en dueño de la vivienda, sino únicamente en habitante legal de la misma. Habitualmente, este "programa" toma la forma de techo en el precio anual de los alquileres, aunque puede ocurrir que derive en decretos de prórroga de los contratos vigentes.

    Dada esta introducción, continuaremos con la exposición de lo que un control de alquileres (CA) implicarí­a en Argentina hoy en dí­a.

    El CA se introdujo aquí­ por primera vez durante el primer gobierno de Perón, a fines de la década de 1940. En este entonces, mientras una parte del mundo discutí­a las formas de llevar a cabo las reconstrucciones de posguerra, en Argentina la preocupación giraba en torno al populismo, la industria y la "tercera posición". Ahora bien, sostener semejante estructura polí­tica y cumplir con sus metas industriales, imponí­a la necesidad de "poblar" la ciudad, y para ello era necesario tener muchos techos disponibles. Así­ la población urbana creció exponencialmente.

    Hoy en dí­a la realidad es otra que a fines de los 40: "la ciudad no tiene más lugar " (a menos que se construya en altura), la industria funciona cerca de su capacidad máxima instalada y en su mayor parte FUERA de los lí­mites de la ciudad o por lo menos lejos de los usos de suelo residenciales.

    En este sentido, el CA se presentarí­a hoy, ya no como una alternativa para los "sin techo", sino como una medida redistributiva dentro de los muros de la ciudad, que derivarí­a en una transferencia de recursos del dueño al inquilino. Veamos en qué términos esto se realizarí­a.


    INVERSIí“N Y FINANZAS

    A) Quienes pretenden esta medida sugieren por una parte, que los rentistas obtienen rentas extraordinarias, y por la otra, que los precios de venta están tan altos, que hay una gran demanda de vivienda insatisfecha.

    El primer caso es fácilmente refutable: los rentistas hoy no reciben más que un 5 a 6% de retorno anual bruto sobre su inversión y esta renta asciende a sólo el 3 a 4% neto si se descuentan costos y gastos de mantenimiento de la unidad, dando cuenta de que no reciben rentas extraordinarias, sino un retorno similar o menor al de por ejemplo los bonos del tesoro americano -hoy giran en torno al 5% anual- y sensiblemente menores al de los bonos argentinos nominados en dólares. A igual costo de oportunidad, un cambio en las rentas genera una reubicación de la inversión en otros activos de mayor liquidez, como los recién mencionados. Considerando que el mercado inmobiliario es quien absorbe las consecuencias de estas fugas de capital, podemos afirmar que a corto plazo podrí­an bajar los precios de venta.

    En cuanto al segundo caso, debemos mencionar que parte importante de esta demanda corresponde a desarrolladores e inversores que jamás invertirí­an en un mercado que está transitando un CA -o bien un mercado "a la baja"- pues verí­an sus beneficios ciertamente disminuidos. Las consecuencias de esto la absorbe en un principio el mercado de la construcción, que se frenarí­a de inmediato, y luego el mercado laboral. En este sentido, lo que comenzó como una forma de dar vivienda a sectores que no acceden a éstas, deriva rápidamente en mercados estancados, salarios depreciados, y desempleo. Por otro lado se restringirí­a el actual crecimiento de la oferta de alquileres que viene dado por el fuerte impulso en la construcción;, impulso que está inyectando unidades de vivienda que en un alto porcentaje son volcadas al alquiler, hecho que equilibrará los valores que solicitan los propietarios naturalmente en un futuro cercano. En lo que al mercado de renta respecta, debemos recordar que la oferta de vivienda es elástica en el largo plazo, lo que significa que una pequeña reducción en la renta conllevarí­a a una más que proporcional reducción en la cantidad de vivienda ofrecida, generando un efecto claramente adverso al esperado: los rentistas se retirarí­an del mercado lo antes posible.

    En otras palabras, CA = ni compras ni alquileres


    POLíTICA URBANA


    B) El CA es una medida que alcanza únicamente a aquellos inquilinos que tení­an un contrato firmado al momento en que éste se decretare. Como dijimos anteriormente, un CA repercute rápidamente en la composición de la cartera de inversión de los rentistas hacia lugares que no mejoran ni mantienen los servicios de sus viviendas de renta. Es sabido y conocido que un cese en el flujo de inversión nunca es gratuito.

    Sumado a esto, en toda economí­a existen males que están esperando el momento óptimo de salir a la escena. Cuando controles de precios, aparece inmediatamente el mercado negro, o contrabando, cobrando existencia. En el mercado de renta suele profundizarse, fuera de los ví­nculos contractuales, los sub-alquileres en primero y segundo y hasta tercer grado, con la consecuente degradación de la unidad habitacional que esto implica.

    Por otro lado es muy probable que los propietarios encuentren la manera de sacar su propiedad del mercado de alquiler reduciéndose aún más la oferta actual ocasionando un serio problema al inquilino, quien no encontrará vivienda para habitar.

    La reciente exposición pretende dar cuenta de lo que un CA significarí­a en la Argentina de hoy. Nada se dijo de experiencias exitosas del CA, como por ejemplo en el Nueva York de los años 80, pues las condiciones necesarias para su implementación no están aún presentes en la Argentina. Nos referimos aquí­ a Controles de Alquiler acompañados por polí­ticas crediticias que permitan a aquellas personas ávidas de una vivienda propia, alquilar a la vez que incrementan sus ahorros, de manera de lograr en el mediano plazo el mí­nimo necesario para acceder a un crédito. Para lograr esto, los salarios reales no pueden deprimirse, ni la construcción estancarse. Esto nos deja pensando acerca de cuáles serán los fines que se encuentran detrás de una propuesta de CA en la Argentina actual...

    © ReporteInmobiliario.com, 2003-2006, Lunes 10 de Julio de 2006.
    Compartir
    Compartir
    Deja un Comentario
    Puedes realizar un comentario sobre cualquier aspecto relacionado a esta nota, a través del siguiente formulario Los comentarios serán moderados por el equipo de elinmobiliario.com con el solo fin de preservar normas de respeto, buenos modales y pertinencia a la nota en cuestión
    Nombre:
    E-mail:
    Comentario:
    0 Comentario