NUEVA YORK (The New York Times).- Cuando el
mercado inmobiliario se hundió en 2008, la construcción de
viviendas para jubilados y personas con necesidades especiales se paralizó, tal como sucedió con la mayoría de los sectores de construcción comercial, al evaporarse el acceso al capital. Pero unas pocas compañías mantuvieron sus equipos de trabajo intactos en la recesión y ahora están construyendo nuevas instalaciones y expandiendo sus operaciones. Y al hacerse más accesible el crédito, dicen, están listas para beneficiarse con las necesidades de vivienda de la envejecida población de Estados Unidos.
Los constructores que han crecido en estos tiempos de vacas flacas tienden a ser operadores regionales, pequeños a medianos, que conocen bien sus mercados locales, o que ya tenían una cartera fuerte antes del derrumbe y han podido persuadir a los bancos para que les dieran créditos pese a la mala situación económica. También tienden a invertir en
propiedades para gente que necesita acompañamiento terapéutico, que están ligadas a las necesidades de servicios de salud más que a las preferencias habitacionales personales.
"No es para todos, pero hay compañías que realmente entienden los mercados y submercados y son muy hábiles para la construcción", dijo David Schless, presidente de la Asociación de la
Vivienda para Personas Mayores de EE. UU.
Se prevé que la demanda de geriátricos, instalaciones para gente que necesita acompañamiento terapéutico y comunidades de jubilados crezca mucho en las próximas dos décadas, al retirarse la generación del baby boom e incrementarse la incidencia de enfermedades progresivas como la de Alzheimer, y se estima que la cantidad de habitantes por encima de los 65 años aumentará al doble, llegando a 71 millones para 2030.
"Es un gran momento para
construir viviendas para mayores -dijo una desarrolladora-. Mientras podamos seguir obteniendo capital y tengamos la capacidad para afrontarlo, es una oportunidad y no hay mucha competencia."
Así, el inventario de viviendas para personas mayores no ha estado creciendo a la par de la tasa demográfica, especialmente en regiones como el área metropolitana de Nueva York, ciudad que tiene el menor número de unidades de ese tipo, incluyendo comunidades de jubilados, con relación a la cantidad de hogares con residentes mayores de 75 años, de los principales mercados metropolitanos del país, según el Centro Nacional de
Inversiones para la Industria de la Vivienda y la Atención para Personas Mayores, un grupo de estudios sobre el sector.
En el punto más alto del boom
inmobiliario había un superávit de viviendas para estos grupos, pero al hundirse la construcción la demanda pasó a superar la oferta. Los inicios de obras de tales unidades cayeron 53% desde la crisis y ahora representan apenas un poco más que el 1% anual del inventario, según el Centro Nacional de Inversiones. "Es el punto más bajo de todos los tiempos. No hay mucha construcción planificada", explicó un analista.
Sin embargo hay algunas compañías que apuestan fuerte a este segmento del mercado, como el Engel Burman Group que tiene varios proyectos en desarrollo. La firma financió las instalaciones con bonos libres de impuestos como agencia de desarrollo industrial, una opción inusual para una industria que por lo general recurre al crédito bancario. Pero la compañía ha recurrido desde hace mucho a tales bonos para financiarse y sin ellos el proyecto podría no haberse construido, por las dificultades para obtener
crédito bancario. Y si bien esos bonos tienen más condicionamientos que la
financiación bancaria, obtener ésta es hoy casi una hazaña.
Así, la economía en problemas cambió los cálculos para muchos estadounidenses mayores. Son menos los que se han mudado a comunidades de jubilados y muchos que necesitan asistencia se mudaron con sus familias. Estos cambios han afectado bastante a los gigantes del sector.
Fuente:
La Nación- Ronda Kaysen
Traducción de Gabriel Zadunaisky