La tendencia que dicta el curso de la vanguardia inmobiliaria en los países del primer mundo avanza lentamente en Argentina con emprendimientos residenciales y empresariales ecológicamente comprometidos. Se trata de un nuevo concepto de construcción, diseño y planeamiento, que contempla el impacto ambiental y procura desarrollar tecnología en sistemas, procesos y materiales al servicio de proyectos ecoamigables.
En principio, dichos proyectos buscan lograr un balance equilibrado entre el desempeño económico, la preservación ambiental y el desarrollo social aplicado a la construcción, sin olvidar la innovación, estética y creatividad en los diseños.Todo ello pensando en un manejo sensato de los recursos naturales y financieros. Inclusive se consideran detalles como promover la compra de materiales locales para favorecer la economía local, aún cuando se pueden conseguir en otros mercados a precios más accesibles.
Según la fundación Holcim, pensar en green buildings es un cambio de la visión tradicional de
proyectos inmobiliarios que centra la atención en planear estratégicamente el impacto ambiental y la integración de los inmuebles en un entorno definido. En este sentido, desde la elección de la ubicación (preferentemente con fácil acceso a servicios públicos) hasta el uso y reciclado de materiales locales tienen trascendencia en el diseño.La ubicación es un factor clave a considerar, puesto que el impacto ambiental que genera la ubicación de un edificio es superior al consumo de energía que necesita para funcionar, o al de la huella ecológica para su producción durante su edificación.
Se trata de que las
construcciones sustentables además de ser una fuente de ahorro, reciclaje e innovación, generen una conciencia y compromiso social con el cuidado del medio ambiente. No obstante, en Argentina la tendencia se refleja en casos acotados. Ello responde a que ningún desarrollista o empresa invertirá más dinero por una cuestión de conciencia. Según el arquitecto Adrián Manavella este tipo de tendencias no se instalan por una imposición, sino porque implican una condición favorable en el mercado, es decir, que por su instalación favorece la competitividad en algún sentido.
Pensar en edificar con criterios de sustentabilidad implica una inversión mayor. En el escenario empresarial importa la rentabilidad, es decir, la mejor ecuación costo-beneficio. Por ahora en “Argentina es muy complicado invertir en recursos que mejoren la relación de la arquitectura con su ambiente y favorezcan la rentabilidad”, explica Manavella. No obstante, existe una tendencia en segmentos
desarrollistas muy altos, en donde las empresas son procedentes de otras latitudes, y tienen como principio, o como norma interna de sus países, el cumplimiento de exigencias de tipo ambiental. En este tipo de desarrollos se pueden ver ciertas pautas constructivas sensibles a la problemática ambiental. Sin embargo, “el porcentual de edificaciones que responden a pautas de "edificios verdes", en Argentina, es infinita e insignificativamente pequeño”, concluye Manavella.
Si bien en Argentina todavía no está asentado el concepto de construcción sustentable, las iniciativas están y actualmente 18 proyectos esperan obtener la certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). La acreditación es reflejo del compromiso con la intención de reducir el impacto ambiental en las construcciones
inmobiliarias y está avalada por el U.S Green Building Council.
En la última década, gran parte de las oficinas de empresas multinacionales radicadas en la zona céntrica de Buenos Aires se han trasladado a las periferias. La zona norte de la capital es el espacio elegido para
proyectos en construcción que todavía no cuentan con el completo aval de la norma LEED. Madero Office y Greending Ugarte son los primeros emprendimientos que buscan cumplir con altos entándares de sustentabilidad. Por su parte, empresas multinacionales con asentamiento en nuestro país, ya aplican innovadores diseños sustentables en sus edificios. Ejemplo de ello lo son el local ecológico de Mc Donald en Pilar, el complejo Al Rio (ubicado en Vicente López) desarrollado por Ribera Desarrollos S.A, las nuevas oficinas de Google en Puerto Madero o las sucursales de Direct TV en Buenos Aires.
Las investigaciones a cargo de ONG como Green Building Council y las experiencias en países primermundistas, indica que con técnicas y detalles de construcción no muy complejos se puede contribuir al ahorro energético, el reciclado del agua y de otros materiales. Por ejemplo, las técnicas buscan dar solución al ahorro en cuestiones simples como no manetener encendidas las luces en corredores que por momentos están inhabitados. De allí que el criterio de edificación sustentable utilizado en Greending Ugarte optó por la instalación de sensores que dan luz sólo ante una presencia. Carlos Grinberg, presidente de Green Building Council en Argentina, explica que existen dispositivos aplicados a regiones con temperaturas no muy bajas donde se puede evitar tener que calefaccionar los espacios públicos amplios, aprovechando la cantidad de personas para mantener el calor con la energía que transmiten los propios cuerpos.
Para ahorrar agua, en muchos edificios se colocan inodoros que envían el agua a un sistema de cañerías donde se filtra y se reutiliza para el riego. A la inversa, el agua utilizada en la cocina por ejemplo, pasa a utilizarse en las descargas del inodoro. Las canillas con el sistema press matic (sólo emite una cantidad por vez) también evitan el derroche. Dicho sistema está presente en numerosos edificios locales, aún cuando no cuentan con altos estándares de sustentabilidad.
Por el momento, en nuestro país las construcciones están más orientadas a levantar edificios modernos pero poco sensibles al consumo de energía o su impacto ecológico. Construcciones green implican inversiones a mediano o largo plazo pero que no sólo favorecen la sustentabilidad, sino que también hablan del compromiso corporativo con la calidad del ambiente.
En el mundo, la tendencia green es de alto potencial, más aún por la revalorización de los inmuebles que cuentan con la aplicación de tecnologías al servicio de la sustentabilidad ambiental. Es una concepción innovadora que poco a poco se instala en Argentina de la mano de empresas multinacionales y fondos de inversión que apuestan a lo green como un polo de inversión prometedor, aunque aún reste mucho trabajo para instalar criterios ecofavorables como opciones rentables accesible a toda empresa constructora.