Luego de la crisis de 2009, la actividad de la construcción resurgió y nuevamente es Palermo uno de los centros a partir de los que crece el boom inmobiliario.
Solamente en la avenida Scalabrini Ortiz, entre Córdoba y Soler, se puede observar un promedio de dos
edificios en obra o a estrenar por cuadra, sin contar los terrenos disponibles que se reproducen a la espera de un comprador que los transforme en moles de hasta diez pisos o más, si la parcela es lo suficientemente grande.
La zona se conoce comercialmente como Palermo Soho, un barrio históricamente tranquilo compuesto en su mayor parte por casas bajas, que en los últimos años se transformó en un centro de diseño, moda y gastronomía.
El constante movimiento comercial, los bares y los restaurantes, cambiaron las fisonomía y la serenidad del lugar, algo que algunos vecinos resisten, pero lo hicieron sumamente codiciado por los desarrolladores que buscan un público de mediano a alto poder adquisitivo. Según relevó PERFIL, en Scalabrini Ortiz se cuentan 16
construcciones nuevas en tan solo ocho cuadras. Solamente a la altura del 1600, a metros de Beara, el boliche donde murieron dos personas por el derrumbe de un entrepiso, se elevan cuatro edificios.
“La transformación del barrio fue espontánea y se viene dando desde hace diez años. Antes era una zona residencial, después se hizo comercial, y después vino el interés inmobiliario. Es uno de los barrios que más despegó porque tiene buena comunicación y transporte con un entorno agradable y homogéneo”, considera José Rozados, director de Reporte Inmobiliario.
Algunos vecinos históricos ven el cambio como una invasión y culpan a la especulación inmobiliaria y a la falta de planificación. “El barrio es un territorio liberado, no hay una planificación seria y responsable. En una casa donde vivía una familia, ahora hay un edificio donde viven veinte, y no alcanzan los servicios: al agua le falta presión y la luz en algunas zonas se corta más seguido”, se queja Carolina Jürgens, integrante de la asociación vecinal Palermo Despierta. Indica además que incluso la zonificación para permitir obras de cuatro pisos es de 2007, y que la agrupación va a presentar un proyecto para volver a la situación anterior.
Rebalse. “En Scalabrini Ortiz se da un proceso de ‘rebalse’ de las zonas interiores de Palermo Soho porque tiene todas las ventajas del interior del barrio, pero desde la normativa es más ventajoso para construir”, explica Rozados. Mientras que fuera de la avenida el código permite en el común de los casos edificios de hasta cuatro pisos, allí se puede construir con FOT libre. Es decir, la única limitación es el ancho de la vereda y la capacidad del terreno: por lo general, ocho pisos de frente más dos retirados.
Los precios son elevados, pero no de los más caros de la Ciudad. Los
departamentos suelen ser de uno o dos ambientes, para gente que vive sola o parejas jóvenes con buenos ingresos. El metro cuadrado se cotiza en un promedio de US$ 2.400 en construcciones terminadas, o U$S 1.900 en obra. Los amenities, que en el resto de la ciudad son moda, aquí son norma.
De cualquier forma, la mayoría se venden en el pozo y en efectivo. “También se están dando algunos casos de departamentos más grandes para familias. Son pocos los clientes que cumplen los requisitos para acceder a un préstamo y las tasas son altísimas”, sostiene Gabriela Goldszer, directora de Ocampo
Propiedades, con varios emprendimientos en la zona.
El Sur también existe
Los barrios donde más se construye siguen siendo Palermo, Caballito, Villa Urquiza, Belgrano y Puerto Madero, pero los desarrolladores ya están pensando en dónde será el próximo boom inmobiliario. Con sus terrenos más económicos, el poco explotado sur está comenzando a tentar a inversores y constructores. Los brokers coinciden en que la Boca, Barracas y Flores podrían experimentar un crecimiento en el futuro, aunque no necesariamente cercano. “Son zonas con mucho flujo de transporte, en algunas incluso está proyectado el subte, y los terrenos son económicos. A medida que se vaya agotando el espacio en las zonas populares, se va a ir emigrando a lugares menos explotados pero con potencial”, explica el arquitecto Javier Dubner, que desarrolla en Palermo.
Sin embargo, el proceso puede ser lento. “El sur debería crecer en el mediano plazo, pero primero van a crecer los barrios periféricos a los que ya tuvieron un boom. Los más lejanos van a tardar un poco más, pero dependerá del planeamiento urbano, de que tengan más seguridad e iluminación”, sostiene Gabriela Goldszer, directora de Ocampo Propiedades.
Fuente: Diario Perfil