Normalmente es común que escuchemos sobre las energías renovables o sustentables, especialmente la solar, en proyectos de gran escala dispersos alrededor del mundo, paneles fotovoltaicos en el desierto del Sahara, ciudades españolas implementando generadores solares para proveer de energía a las casas de sus habitantes, empresas que desarrollan celdas solares eficientes, y un largo etcétera de ejemplos al respecto. De hecho estamos acostumbrados a pensar que las energías alternativas muchas veces se refieren casi con exclusividad a las eólicas y a las foto voltaicas, sin embargo el desconocimiento provoca también confusión al respecto y solemos mezclar términos como si una cosa se tratase de la otra.
En los últimos años hemos podido ver la explosión de las instalaciones de paneles solares, sistemas de calefacción de agua e incluso mini generadores eólicos todos ellos instalados en
viviendas comunes y corrientes.
Normalmente este tipo de alternativas “verdes” todavía se encuentra alejado a nivel social tal vez por diversos factores, el desconocimiento general de su funcionamiento, la idea de un costo de adquisición sumamente elevado y el ahorro real que supondría
invertir en dichas tecnologías todavía las mantienen alejadas del público en general.
Pues bien, vamos a clarificar conceptos para después meternos de lleno en lo más común que podemos tener en nuestras propias casas.
En lo que respecta a energía solar tenemos a grandes rasgos dos tipos: La solar térmica y la solar fotovoltaica.
En la primera aprovechamos la radiación infrarroja que nos brinda el sol a fin de que, por ejemplo, con un sistema de espejos, concentrar el calor en un punto específico, que puede ser el foco de una parábola, para calentar alimentos o líquidos. También se usa de idéntica manera para aumentar la temperatura de un fluido, por ejemplo agua a fin de simplemente calentarla para consumo hogareño o bien convertirla en vapor para mover una turbina. Un ejemplo claro de lo que hablamos es el calefón o termo tanque de agua solar. Básicamente consiste en un tanque sellado y de baja perdida térmica en donde una serpentina de tubos de vidrio con una alta capacidad de recibir y absorber el calor de sol, hacen que el agua calentada en su interior, menos densa, se desplace iniciando un ciclo natural donde el agua caliente sale y el agua fría entra. Los fabricantes aseguran que el ahorro de gas y de electricidad puede llegar hasta el 70% en algunos casos y la temperatura del agua puede llegar hasta los 55 grados Celsius. Pero de esto nos ocuparemos en otra entrega.
En la entrega de hoy nos concentraremos en la energía solar fotovoltaica y de los conocidos paneles solares, pero ¿esto cómo funciona? ¿En qué casos puede aplicarse? ¿Realmente puede serme útil en mi vida diaria?, no solo generando menos contaminación sino también reduciendo el gasto de electricidad.
Básicamente, la luz incidente en los paneles solares provoca que estos generen electricidad, posibilitando la carga de baterías las cuales con un inversor transformarán la corriente continua de las mismas en corriente alterna, de un voltaje apropiado, esta es la usada en nuestros hogares.
Los paneles solares no son algo que solamente se instala y utiliza en los lugares a donde el acceso a la electricidad es restringido, sino también en todos aquellos lugares donde la electricidad tiene un alto costo, donde realizar una instalación eléctrica requiere de una excesiva complejidad o simplemente en los lugares donde las personas desean realizar su aporte al planeta reduciendo su marca de dióxido de carbono.
Los paneles y todo el equipamiento asociado se calcula según la necesidad del cliente, de que es lo que desea alimentar con electricidad, de cuanta es la duración de encendido de los equipos a alimentar, la potencia consumida de los mismos, etc.
No siempre es necesario realizar un cálculo para que toda una casa se encuentre alimentada con energía solar, muchas veces esta situación se torna inviable por diversos motivos (económicos, falta de espacio físico, lugares con poca luz, etc.), pero si puede ahorrarse dinero con solamente alimentar ciertas áreas o ciertos equipos de la misma, así de esta manera podemos lograr que las luces de la casa, la bomba de agua, tal vez el televisor, o los ventiladores funcionen de esta manera. Pueden usarse como elementos únicos o bien como complemento de otras instalaciones que ya existan.
De hecho en muchos países, los generadores solares están conectados a la red eléctrica domiciliaria desviando hacia ella el exceso de energía producida o la totalidad cuando no es usada en el hogar recibiendo un descuento de la compañía eléctrica.
El mantenimiento de estos equipos es extremadamente bajo, en los paneles y en el inversor casi nulo y en las baterías es solo necesaria una revisión sencilla en forma periódica para verificar si su funcionamiento y condiciones físicas son las correctas.
¿Ahora bien, que necesito saber a la hora de adquirir celdas fotovoltaicas?
En primer lugar el uso que se piensa darles a los equipos, puede ser para alimentar una bomba de agua en el
campo, o bien para luminaria, o tal vez para algún equipo de comunicaciones que se encuentre en algún lugar remoto, las posibilidades son muchas.
De lo anterior se desprende la potencia que necesitaremos del panel y esto es función de los equipos a alimentar, también de la potencia depende el tamaño del panel y por supuesto su costo.
Si el panel tendrá un uso constante con pocos periodos de inactividad, podrá ser auto regulado, en términos simples irá conectado directamente a las baterías a cargar, caso contrario se deberá sumar un regulador de carga que evitará la sobrecarga de la batería por falta de uso del sistema.
El inversor también depende de la potencia del panel y de la potencia a consumir, será el encargado de convertir la tensión continua en alterna, a 220 voltios.
En síntesis para un sistema completo necesitaremos más o menos de cuatro componentes, el panel solar, el regulador de carga, el banco de baterías y el inversor.
Quizá todo esto pueda parecer un poco complicado y difícil de implementar, pero no es así, la energía solar esta aquí, entre nosotros y vino para quedarse.