En una de las
torres ubicadas sobre calle Pellegrini y Mitre de la 4ta Sección en Mendoza (que nuclea a unos 80
departamentos) realizan 2 asambleas anuales, en las que se presentan la rendición de cuentas, el presupuesto anual, futuros proyectos y la elección de autoridades. Sin embargo, en la toma de decisiones se manifiestan algunas reyertas entre los habitantes. “Hemos esperado hasta 2 horas sin alcanzar quórum, y debimos suspender la asamblea; esto ocurre la mitad de las veces”, cuenta una consorcista y miembro de la Comisión Directiva. “La gente tiende a desatenderse de los problemas, las excusas para faltar son para evitar enfrentamientos que no llevan a nada, pero esto es de todos y debemos cuidarlo”, y agrega: “Salen a relucir cosas impensadas, por eso desde hace unos años dispusimos de un libro de quejas para tal fin, pero no es suficiente, la situación se repite constantemente en cada asamblea”, finaliza la vecina.
Los que no asisten, después reclaman
En la reunión del pasado año en un
edificio de calle Beltrán de Godoy Cruz, se planteó la posibilidad de que un grupo de vecinos se hiciera cargo de la gestión del consorcio. Finalmente se optó por continuar tercerizando la tarea ya que los propietarios son mayoritariamente gente mayor, mientras que los jóvenes alquilan y nadie tiene tiempo para ocuparse de los trámites. A raíz de esto, muchas voces se manifestaron en contra. “Aparecieron algunos vecinos que ni siquiera asistieron a la reunión, de la que habían sido notificados varias semanas antes, para quejarse por las decisiones tomadas, pero son justamente los que no quieren hacerse cargo”, remarca la señora Guevara, quien trabaja conjuntamente con el administrador contratado. “Anteriormente, con la falta de organización, tuvimos problemas con residentes que se ‘quedaron’ con la plata de las
expensas, y casi nos cortan la luz a todos, por eso contratamos a un profesional que manejara los asuntos del consorcio”, concluye.
Top five de las excusas para faltar
• “Yo no vivo acá, vengo de vez en cuando”
• “Yo solo estoy acá por trabajo en la
oficina; decidan los que viven aquí”
• “Yo alquilo, que se hagan cargo los propietarios, no me quiero meter”
• “No quiero encontrarme con …, que no paga nunca, no viene nunca a las reuniones y no lo puedo ni ver”
• “Para qué ir si terminan decidiendo los de siempre”
Fuente: Coterránea