Nacimos con la primer oleada de la web 2.0. Por aquellos años el concepto acuñado por primera vez por Tim O’reilly apenas planteaba una web más usable y páginas dinámicas con cierta interactividad. La versión 1.0 de elinmobiliario.com se orientaba hacia ello. A crear un espacio digital donde los inmuebles aprovechen el potencial de internet para mostrarse y llegar a interesados.
Los servicios evolucionaron a la par de aquella idea inicial de la web 2.0. Comprendimos el valor del posicionamiento en los buscadores y aprendimos a llevarlo a la práctica. Construimos bases de datos seguras, respetuosas y en segmentación constante. Nos sorprendimos junto a nuestros clientes sobre la cantidad de personas interesadas en productos
inmobiliarios que comenzaron a utilizar la web para ponerse en contacto. Aprendimos acerca de la usabilidad y la arquitectura de la información.
Pero aún faltaba algo por recorrer, por observar y comprender, en el camino de la web 2.0. “Los mercados son conversaciones”, exclamaban pensadores a principios de 2000, pero poco de eso se materializaba. Habíamos creado una red de blogs con ese espíritu, y logramos que muchas personas participen de las notas y problemáticas del
real estate. Pero ciertamente no sentíamos haber llegado a aquella idea de conversación como nos la imaginábamos. Eso fue hasta ahora.
Y es que la llegada de las
redes sociales dieron vida a esa conversación tan proclamada. O al menos la hicieron visible. Es claro que las personas siempre criticaron productos, discutieron temas en grupos y buscaron recomendaciones en sus amigos de confianza. Pero las
plataformas sociales llevaron eso a las pantallas. Dibujaron esas relaciones y construyeron lo que hoy llamamos el
grafo social.
El grafo social es aquello que encontramos cuando la relación entre las personas se vuelve visible. Algo que plataformas como MSN o el mismo Outlook no llegaron a hacer ni siquiera en sus versiones más avanzadas. Intentémos averiguar la relación entre dos mails de nuestra bandeja de entrada y notaremos la imposibilidad de hacerlo.
El grafo social permite que las personas se organicen en comunidades y conversen en tópicos de interés. Y allí están las oportunidades para el real estate. Las
empresas inmobiliarias pueden sumarse a la conversación llevando sus marcas a los espacios sociales, acercando sus expertos a los interesados y por supuesto, proponiendo ofertas.
Si la tendencia que hoy vemos continúa como lo esperamos, sucederá que los clientes no sólo estarán detrás de una búsqueda en Google, o en los listados de nuestra base de datos. El corazón de la
estrategia digital se alejará de la web corporativa. Cada vez más a menudo quienes invierten en real estate estarán entre la comunidad. Opinando, comentando, ofreciendo y solicitando recomendaciones y participando de ese grafo social. Las preguntas surgen y son muchas, ¿a cuántas comunidades la marca
inmobiliaria está conectada? ¿Tiene autoridad en esos espacios? ¿Ha desarrollado su propia comunidad de seguidores?
El desafío para las empresas de real estate ya está planteado. Y desde la coordinación de Innovación y Desarrollo, el equipo de elinmobiliario.com se prepara para acompañar en este nuevo camino que convertirá aquellas marcas comerciales, en marcas sociales.
Nicolas Lovagnini Salvay
Coordinador I+D de elinmobilario.com