La volatilidad financiera hace que los inversores recurran a la compra de inmuebles para resguardar sus ahorros y los fideicomisos al costo para la compra de viviendas son actualmente uno de las operatorias elegidas por los pequeños y medianos inversores, según coincidieron distintos oradores participantes del Segundo Congreso de Desarrollos Inmobiliarios.
El Congreso, que incluyó una exposición con representantes de más de 200 emprendimientos constructivos, tuvo lugar en el hotel Hilton entre el jueves y el viernes.
“El que suscribe un fideicomiso de una
obra en construcción aprovecha el beneficio producido entre el costo de ejecución del proyecto y el valor de venta una vez que finaliza la obra”, describió el arquitecto Gervasio Ruis de Gopegui al coordinar una charla sobre estos instrumentos financieros.
“Como es difícil conseguir
financiación a largo plazo, la diferencia entre los costos de la construcción y el precio final de lo construido al final de la obra a lo que se suma la necesidad de resguardar el capital, hace que los fideicomisos sean una alternativa para tener en cuenta”, describió.
El beneficio del fideicomiso es que el inversor paga los costos reales de la construcción del departamento y consigue una diferencia a su favor sobre el precio de venta final de la unidad. “El inconveniente de esta modalidad es la incertidumbre ante la falta de un costo cierto”, que dificulta el cálculo del aporte por parte del inversor, explicó Gopegui.
Uno de los oradores fue Miguel Camps, de la desarrolladora Argencons, que detalló luego en diálogo con Télam que el éxito de estos instrumentos de inversión se basa en la garantía de ideoneidad y transparencia que pueda representar la empresa que ofrece el producto. También habló de la necesidad de ver quién participa en el fideicomiso, desde los fiduciarios, a las empresas
constructoras, los arquitectos y las inmobiliarias para minimizar riesgos en la inversión.
Ejemplificó que para una inversión de un fideicomiso en el que el producto es un departamento de 60 mil dólares, habría que aportar 10 mil dólares de entrada y dividir el resto en 24 cuotas.
A su turno, el titular del Colegio de Escribanos de Buenos Aires, Carlos D´Alessio dijo que el fideicomiso es una herramienta “útil y plástica” de la que no hay jurisprudencia, quizás por que se la usa hace alrededor de 15 años.
“Esto trae mayores garantías pero también mayor compromiso de parte del que participa del negocio en cuanto al resultado del emprendimiento”, opinó en diálogo con Télam. “No se corren riesgos por fallas de la empresa desarrollista ni se puede embargar el bien”, detalló. Dijo que este instrumento de inversión se está aplicando “en muchos pueblos del Gran Buenos Aires”.
FUENTE: patagonico.net