Si hace 15 días me hubiesen preguntado acerca de las perspectivas para el 2012, hubiera contestado, sin dudar, que nos esperaba un año sin sobresaltos, favorecidos por el actual ciclo de la economía y por los precios de los commodities que nos permitirán seguir creciendo a tasas del 3/4% anual durante varios años más.
Sin embargo, cuando parecía que ya habíamos visto todo, la crisis del dólar nos mostró que siempre puede haber algo nuevo en nuestro bendito país. En efecto, aunque nos entusiasmen las elevadas reservas del Banco Central, la recaudación record y el crecimiento del PBI, no nos equivoquemos, no somos Suiza. Vivimos en medio de la incertidumbre y esto debemos contemplarlo adecuadamente en la evaluación que hacemos de los negocios.
En momentos de incertidumbre política y financiera los temas económicos adquieren suma relevancia para todos aquellos que poseen un patrimonio, bienes y ahorros suficientes como para estar preocupados por ellos.
El fantasma de la inflación se viene corporizando y como decíamos en nuestra anterior nota para
elinmobiliario.com es el problema de fondo. Bien se conoce el efecto erosionante que esto produce en capitales ahorrados, ya sea que se encuentren ociosos, o bien afectados a
inversiones tradicionales como los plazos fijos, cuyas rentas no compensan el impuesto inflacionario que se produce cuando uno sincera las variables económicas intencionalmente dibujadas.
La pregunta que todos nos hacemos es
¿Por qué un gobierno que acaba ganar las elecciones con un aplastante 53 y pico por ciento de los votos genera semejante desconfianza en el valor de la moneda nacional?
Desalentar la compra minorista con inspecciones a las casas de cambio poniendo a la AFIP en la puerta es como tratar de tapar el sol con la mano. El gobierno debe asumir que la cuestión que subyace en la compra de dólares es la intención de la gente de conservar sus ahorros ante la suba generalizada de los precios de la economía.
En este contexto, sin lugar a dudas el
mercado inmobiliario se va a ralentizar. Creo que los inversores se van a tomar su tiempo para analizar las operaciones (el famoso “wait and see” de los anglosajones o dicho en criollo: desensillar hasta que aclare), pero a la larga las inversiones no se van a alterar.
Por otro lado, a toda crisis hay que tratar de convertirla en oportunidad. Cuando la gente piensa en proteger su dinero piensa en el activo alternativo. Y si no se puede ir al dólar, entonces va a los bienes que se mueven junto con él. El ladrillo es uno de ellos.
Los desarrolladores deben comenzar a pensar en pesos, ya que sus costos (materiales, mano de obra, impuestos, honorarios, excepto el terreno) son en pesos. Gran parte de la demanda sigue generando ahorros en pesos y mientras el mercado
inmobiliario tenga alternativas de inversión en pesos, resultarán atrayentes. Evidentemente se necesita un cambio de mentalidad. Esto es mucho más difícil en el caso de los particulares que venden sus
inmuebles usados.
El problema de fondo sigue siendo la inflación. Hay que atacar el tema de fondo, sin dudas que ése será mejor método para correr a los ahorristas de las casas de cambio, al asegurarles que la moneda nacional seguirá conservando su valor y poder de compra.
Autor: Lic. Mario Gómez - Director de Le Bleu
Negocios Inmobiliarios