Casas con viña propia, cerca del golf y el spa. Villas de polo cinco estrellas con la bandera de una cadena de Dubái. Inversores internacionales exploran los rasgos más exportables de la Argentina en proyectos temáticos que combinan hotel y viviendas.TUPUNGATO WINE AND GOLF.
Un proyecto de desarrolladores belgas, para amantes del vino con vocación de bodegueros.
Una hectárea de viña plantada en Mendoza tiene 25.000 dólares de costo, frente los 150.000 que insumiría en cunas del vino del Viejo Mundo como Borgoña o la Toscana.
Esa razón de peso, sumada al
auge mundial del enoturismo y la cultura del vino, ayuda a explicar el surgimiento en
Mendoza de una nueva generación de "proyectos vacacionales" que, según sus desarrolladores, no existe en otros lugares del planeta.
En enero, la firma belga de
inversiones inmobiliarias Burco, especializada en "
desarrollos vacacionales de lujo en escenarios naturales", compró 800 hectáreas a 80 kilómetros de la capital mendocina (previos los correspondientes cateos y permisos para pozos de agua). Allí lanzará en octubre el proyecto Tupungato Wine and Golf, especie de "viña club" donde cada socio puede tener su viñedo
privado de 2,5 a 4 hectáreas y –mientras lo ve madurar y transformarse en un vino con su nombre en la bodega del lugar–,
jugar al polo o al golf o relajarse en el spa (de vino).
Del manejo agronómico y enológico no tendrá que ocuparse: el complejo –que tiene como director local a Rodrigo Reina Rutini– pone los equipos técnicos y la
bodega boutique. La inversión de los desarrolladores será de 40 millones de dólares, según Burco.
"Hemos investigado en todo el mundo y no conocemos proyectos parecidos", asegura Nicolás Rodríguez Otaño, vicepresidente de Burco América. Dueño de oficinas en Bruselas, Burco desembarcó en los 90 en la Patagonia, donde tiene estancias convertidas en hoteles (tres en la Argentina y dos en Chile).
En 800 hectáreas junto al lago Gutiérrez desarrolló Arelauquen, un
country con golf, polo y hotel. Ya vendió dos tercios de los lotes a un mix de extranjeros (40%) y argentinos. De
Mendoza los atrajeron el vino y "las ventajas de la doble estacionalidad".
"El Napa Valley argentino"El "Napa Valley Argentino" es como llaman a Mendoza algunos
brokers inmobiliarioscuando se dirigen a un público de extranjeros interesados en el vino o en tener algún proyecto para su jubilación.
Está el caso, en Agrelo, de Santa María de los Andes, un desarrollo en 800 hectáreas compradas en el 2005 por el grupo argentino Fiducia e inversores británicos y mendocinos, que se presenta como "el primer pueblo de viñas del mundo". El diario Sunday Times dijo en enero que Sarah Ferguson, ex nuera de la reina de Inglaterra, compró algunos de esos lotes. Cada propietario elige su cepa y su vino, y de producirlos se encarga un equipo a cargo del italiano Alberto Antonini, uno de los llamados flying winemakers internacionales.
El precio del lote en complejos como ésos varía mucho según se trate de fincas o viviendas, pero algunos anuncios hablan de entre 130.000 y 500.000 dólares. En San Rafael, la combinación de
golf, vino y hotel boutique fue iniciada años atrás por Viñas del Golf, del golfista argentino Ricardo Jurado, en 350 hectáreas.
Con la llegada de inversores estadounidenses de Invest Property Group (IPG), se sumaron otras 500 hectáreas, parte oasis y parte desierto virgen. El ahora rebautizado Algodon Wine Estates-Viñas del Golf se lanzará en octubre con fincas individuales –en el lugar ya hay viñas, frutales y olivos– más 12 canchas de tenis. El golf se ampliará a 18 hoyos y el hotel, a 25 cuartos.
El grupo inversor, IPC, es una rama de Diversified Private Equity Partners (DPEC) de Nueva York, cuyas otras inversiones están en biotecnología. "Identificar
propiedades comerciales subexplotadas y reposicionarlas" es parte de su misión, según declara su página web.
Su incursión sudamericana, para la cual crearon la marca Algodon, abarca también a Buenos Aires: IPG está reciclando en la Recoleta, con el nombre de "Algodon Mansion" un edificio de 1912 para 12 suites que explota las sugerencias bélle époque del barrio (la petit Paris porteña ya figura en guías del exterior como ícono del color local porteño, junto a la Boca y el tango.)
Fuente: ieco-clarin