En Córdoba, por año, se venden unas 4.500 casas,
departamentos y lotes, incluyendo las operaciones realizadas al contado y las financiadas. La oferta está muy por encima de ese número. Por caso, sólo en Nueva Córdoba se edifican 85 torres que incorporarán al mercado unos 3 mil departamentos, según un informe realizado Sergio Villella Bienes Inmuebles.
Desde Inarco, Gastón Marchesini explica que si se incluyen los grandes proyectos y los de menor envergadura, sólo para estrenar habría por año un número similar al que se vende. Varios
desarrollistas admiten, aunque a regañadientes, que el ritmo de ventas se enfrió, incluso en planes que cuentan con financiamiento. Las especulaciones pasan porque también hay un techo en el número de quienes cuentan con ahorros suficientes para completar la suma necesaria para cerrar una operación. Por ejemplo, el crédito Bancor -el más conveniente por tasas y plazos del mercado- otorga 50 mil dólares, por lo que hay que tener una cifra parecida para comprar.
El departamento de un dormitorio es el factor común en la mayoría de las obras en edificación en Nueva Córdoba. En esta zona, el valor de uno de estos inmuebles parte de los 60 mil dólares para la compra y de los 1.200 pesos mensuales para el alquiler. Según el reporte de Villella, el perfil del comprador de Nueva Córdoba, es en gran medida, el de clientes del interior de la provincia de Córdoba o de otras provincias. “El barrio se ganó la fama de buena inversión y tener una unidad aquí es como tener un cheque al portador”, grafica y agrega que en estos últimos años se sumaron más compradores de la ciudad de Córdoba, quienes adquieren en pozo a buen precio ya sea para revender con toma de ganancia una vez que el edificio está terminado o como consumidores finales.
Al núcleo de construcción en Nueva Córdoba, hay que sumar General Paz, Cofico y Alta Córdoba, donde también se multiplican las torres de departamento. En la zona del río Suquía están los grandes emprendimientos Torres del Río y Cervecería Córdoba; Dino sigue con sus emprendimientos, al igual que Gama y GNI. A estas
construcciones hay que agregar los fideicomisos más chicos y los emprendimientos en barrios más alejados de las zonas más buscadas.
Marchesini plantea que, a diferencia de la mayoría de sus colegas, teme que pueda generarse una burbuja
inmobiliaria que -hasta ahora- no existe en la Argentina. “Los créditos a largo plazo sin cláusula de ajuste hacen que ese riesgo exista”, resume.
El economista Tomás Bulat sostiene que también el precio de las
propiedades en dólares que, en muchos casos, está “alto” hace dudar a potenciales clientes, aún cuando el ladrillo sigue siendo el refugio de ahorros más rentable de la Argentina: “Cuando el tipo de cambio se termine corrigiendo, se hará lo propio con los precios”. Por eso Bulat habla de “burbujita”, ya que -enfatiza- para hablar de una “burbuja” debería existir un apalancamiento “que en el país no hay, ya que sólo el seis por ciento de las operaciones se concretan con crédito hipotecario”.
Fuente: La Mañana de Córdoba