Sigue la polémica por el Código Urbano de Rosario. Cuatro cámaras claves de la construcción firmaron una durísima carta dirigida al intendente Miguel Lisfchitz explicando las consecuencias económicas negativas de la nueva normativa. En esta oportunidad, Gabriel Gónzalez dialogó con el presidente de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), Javier Grandinetti, acerca de la posición de su institución.
¿Como está planteada la cosa? ¿Va a haber diálogo?
Diálogo extra oficial siempre hay. Lo que planteamos es que queremos una posible reunión con el Intendente el día viernes y que nos brinden los lineamientos de lo que vamos a discutir.
Entre ayer y hoy hubo muchos llamados para ver realmente cual va a ser el marco de discusión, por donde va a estar focalizada, si en temas técnicos a corregir o va a ser más general. Si la reunión no apunta a ver algunos temas a corregir, nosotros planteamos que no tiene mucha razón de ser.
¿Cuál es el cuadro de situación a partir del Código Urbano?
Lo que planteamos es que la
construcción era la segunda actividad que generaba recursos. Por eso creíamos que cualquier modificación radical que se hiciere, tenía que ser estudiada con mucho cuidado, muy minuciosamente evaluada; para eso incluso pedíamos un estudio de impacto socioeconómico. Esta medida se tomó, también contribuyó la crisis general, el escenario de crisis hizo que algunos indicadores que veíamos de riesgo se acentuaran. Por eso creemos que cuando el instrumento no esté dando los resultados que se esperaban, puedan ser modificados rápidamente.
Sin embargo, dicen desde la Munipalidad que no hay tal retroceso de los pedidos de construcción.
El tema es que hasta hace 30 o 60 días todavía se seguían sacando con el código viejo. Ahora esta alternativa no está válida, por lo que queda como alternativa para mantener la estructura de costos que venías trayendo hasta ahora, los
edificios que estén en terreno de área de completamiento, o sea que puedas seguir haciendo hasta los 10 pisos. Lo que nosotros queríamos ver es cuantos permisos se sacaron en los tramos bajos, que es donde vemos que la ecuación no cerraba.
Aparte el problema no está sólo en el código urbano, sino que salieron ordenanzas que fueron dando como resultado un encarecimiento, como por ejemplo, el tema de las
cocheras, donde indistintamente en
terrenos se exige la construcción de cocheras, por lo que hay terrenos que se vuelven no rentables. O sea, se metieron muchos condicionantes a la construcción, que ya se venía desacelerando, es como que apuramos ese freno, esa “posible crisis”.
¿Hay algún estudio del impacto de la gente que está afectada por esta problemática?
No, las cámaras más ligadas a la producción del bien (CAC y AEV) tienen números en cuánto modificaron los costos y cuánto esto traba la generación de nuevos emprendimientos. Esto tiene que ver con la normativa local y con el costo de construcción, mas allá de la crisis, que afecta a la llegada de capital, pero no a los costos.
Fuente: Punto Biz desde FM Meridiano 107.1 (Rosario)