Pese a las opiniones negativas que muchas veces se escuchan sobre el “clima de negocios” o la “inseguridad jurídica” en
Argentina, los analistas privados están verificando en los últimos meses un incremento de la inversión en maquinaria y equipos, un rubro que en 2011 está creciendo a un ritmo mucho más acelerado –entre cuatro y cinco veces más– que el otro gran ítem de las
inversiones, la
construcción. Esto demuestra que los empresarios en el país están aumentando su capacidad productiva, lo que trae también algunas pistas sobre cómo pronostican el nivel de actividad y rentabilidad a futuro.
Ya son varios los informes privados que advierten un cambio de tendencia en la inversión bruta que se produce en el país. Tal es el caso del elaborado mensualmente por la consultora de Orlando Ferreres, que indicó que en mayo creció 16,4% en términos interanuales, traccionada sobre todo por la incorporación de maquinarias y equipos –fundamentalmente importados–, que creció 33%.
El otro gran rubro que compone la inversión bruta, la construcción, crece en 2011 a un ritmo mucho menor, cinco por ciento anual.
Por ello, desde finales de 2010 y durante la primera mitad de este año la inversión equivale, según Ferreres, a 23,2% del PIB, un registro que sólo se alcanzó excepcionalmente en el país durante el último trimestre de 2007, pero que en la actualidad se presenta durante nueve meses ininterrumpidos.
Algo similar indica el análisis elaborado por la consultora Federico Muñoz & Asociados, que señala que durante la posconvertibilidad la construcción fue el principal motor del repunte del proceso inversor, mientras los desembolsos en equipo durable crecían más lentamente. De hecho, la inversión en equipos alcanzó recién a fines de 2008 el nivel máximo de la década pasada, cuando la construcción ya lo había conseguido en 2005, según el estudio privado.
“Pero en los últimos dos años la situación cambió: la construcción contrajo su participación en el PIB, mientras la inversión productiva registraba un sólido repunte”, señala la consultora. De acuerdo con sus estudios, los datos del primer trimestre de 2011 muestran que cada uno de los rubros roza 12 puntos del PIB y se reparten en partes casi iguales su participación en la inversión bruta total, una situación que se considera “inédita” para los últimos 15 años.
“Si estos datos fueran confiables y no otra de las fantasías estadísticas oficiales (no parece ser éste el caso), quedaría en buena medida neutralizada una de las críticas que más frecuentemente se le hace a la gestión económica de Kirchner: el déficit de inversión reproductiva”, señala Federico Muñoz.
Razones de la expansión
En diálogo con Comercio y Justicia, Federico Muñoz –titular de la consultora homónima– consideró que “resulta hasta sorprendente que en un clima de negocios tan poco atractivo y con tanta incertidumbre macroeconómica crezca la inversión”.
El economista encuentra tres razones para esta expansión. Por un lado, por el agotamiento de la capacidad ociosa, que forzó los desembolsos en equipos por parte de las empresas. Por otro, por la existencia de una buena rentabilidad en varios sectores, fundamentalmente por la pujanza del mercado interno –aunque en el plano externo se esté perdiendo competitividad, aclara Muñoz–. Por último, por la bonanza de algunos sectores puntuales, como el
campo o la minería, que están invirtiendo más y renovando su equipamiento.
Por su parte, la economista Milagros Gismondi –de la consultora de Orlando Ferreres- puntualizó una razón más para explicar el proceso inversor. “La apreciación del tipo de cambio genera mejores condiciones para una mayor demanda de equipos, sobre todo importados”, señaló.
Esta opinión es compartida por Muñoz, pues ambas consultoras analizan que el costo relativo del factor trabajo se incrementó con respecto al del factor capital. “Esa diferencia lleva a
invertir más en capital”, comentó Gismondi, quien también puntualizó que se está verificando incorporación de piezas para bienes de capital, a raíz de que muchas empresas están recomponiendo el capital ya amortizado.
Si bien en la inversión en equipos se contabilizan rubros con gran dinamismo que no generan ampliación de la capacidad productiva –como el de aires acondicionados–, la incorporación de maquinaria muestra “un gran dinamismo” señala Gismondi.
Las dudas se trasladan ahora a 2012. “La continuidad de este proceso inversor va a estar vinculada a la calidad de la política económica del próximo gobierno. Hay varias inconsistencias que podrían frenar el crecimiento si no son corregidas a tiempo”, advirtió Muñoz.
Fuente: Comercio y Justicia