En el momento de mudarse, hoy la exigencia se asocia con el confort. Es decir, no sólo se trata de elegir una buena ubicación y muchos metros cuadrados para disfrutar de buenos espacios distribuidos con precisión en cada ambiente.
Buena vista, balcones aterrazados, diseños modernos en los interiores, sofisticada tecnología, son parte de una propuesta integral a la que se sumarán gimnasio, piletas in-out door, jaula de golf y mucho más. Este mercado llegó para quedarse y competir con ese otro segmento, más tradicional, premium, donde la altura y los amenities están tal vez ausentes, pero la calidad de los pisos señoriales, construidos en épocas de esplendor de la
Argentina, merecen un párrafo aparte.
Pero todo el mercado de
alta gama, con precios que superan los 4000 dólares el m2, ha sido construido para satisfacer a los exigentes compradores en el ámbito local, aunque también internacional. De hecho, se ha incorporado como novedad la exportación de
ladrillos a extranjeros, que viajan con frecuencia a la Argentina. Y que a veces consideran un buen recurso
invertir en países de América latina.
A modo de síntesis, y tal vez para reflejar sólo una parte de este fenómeno instalado en las mejores ubicaciones de Buenos Aires, LA NACION publicará, el jueves próximo, un suplemento especial de 52 páginas, destinado al segmento premium, donde figuran algunos de los proyectos más emblemáticos, con todo el confort y los servicios de lujo. En esas páginas también se reflejará la opinión de los operadores, empresarios y especialistas, que analizan el crecimiento de un sector al que se aportan millones de dólares.
La expansión también es un hecho concreto en las ciudades del interior, como Mar del Plata, Córdoba, Mendoza, Rosario, con torres sofisticadas en sectores cotizados; Salta y Neuquén, con
construcciones de calidad y diverso diseño. El desafío de seguir creciendo también estará dado de ahora en más para otro sector que espera acceder a su primera vivienda.
Por Adriana B. Anzillotti
de la redacción de La Nación