Lo ve cualquier persona por la calle, lo marcó Naciones Unidas como una característica de la provincia y aparecen en los medios de comunicación por diferentes motivos. Los barrios privados y los edificios destinados al sector con más dinero con distintos e incontables amenities han proliferado a buen ritmo en Mendoza.
Sin embargo, la tendencia inmobiliaria ya no encuentra grandes clientes y los distintos actores del sector coinciden en que las viviendas demasiado caras y con mucho nivel alcanzaron su techo.
En cambio, dicen, la apuesta para este y los próximos años debe estar en las viviendas destinadas a la clase media; cuya necesidad es mayor y son quienes están ávidos de conseguir un hogar que les permita dejar de pagar un alquiler que cae en saco roto.
Para ello, no obstante, deberían tener la posibilidad de conseguir un crédito hipotecario acorde con sus posibilidades de pago y de salario. En la actualidad, las propuestas son mínimas y retrasan el crecimiento del sector.
La primera piedra la lanzó Santiago Debé -presidente del Colegio
Inmobiliario de Mendoza- al enviar una nota de balance de 2010 y perspectivas para el año que acaba de comenzar referentes al área inmobiliaria de la provincia.
"Bastante saturado el sector ABC1, se está observando la tendencia de construir edificios más reducidos con el propósito de ofrecer departamentos a precios accesibles para la clase media", destacó Debé en su nota, quien también vislumbra algunas alternativas.
Tanto desde el
sector inmobiliario como de la construcción coinciden en que ya no se debería seguir construyendo para los sectores con mayor poder adquisitivo. No sólo debido a que la demanda se concentra en las clases medias sino también porque es cada vez más difícil recuperar los altísimos valores por los que se pagan las casas en barrios privados o los
departamentos de lujo.
Alternativas
"El gran sector acá es la clase media pero se trata de un mercado que necesita
financiación", advirtió Jorge Panella, empresario y presidente de la filial local de la Cámara Argentina de la Construcción. En una línea similar, Fernando Porreta de la empresa Ceosa destacó que el sector más caro está saturado desde hace tiempo y que se ven o viviendas vacías o alquiladas a precios que están por debajo de su valor real.
Este empresario -que tiene proyecciones que apuntan a ese sector- también cree que es importante que se abran nuevos canales de financiación ya que, de lo contrario será muy difícil motorizar las inversiones para ese sector. De acuerdo con su visión, las casas para clase media deben tener ambientes un poco más grandes que los departamentos lujosos y dejar proyectadas las ampliaciones para el futuro.
Con la idea de que no es lo mejor seguir invirtiendo en viviendas de lujo, Mirta Cocucci -de la inmobiliaria del mismo nombre- expresó que los créditos hipotecarios aún no están al alcance de todos e, incluso, que la mayoría son inalcanzables para una buena porción de ciudadanos.
"Eso frena mucho el desarrollo", comentó al mismo tiempo que agregó que -además de dúplex o departamentos pequeños- una necesidad a tener en cuenta son las casas en barrios semicerrados o con circulación restringida.
"Para mujeres solas o parejas que ya criaron a sus hijos, son modelos muy buscados y que prácticamente no existen", comentó la empresaria quien coincidió con el resto sobre la saturación de las casas para el sector ABC1.
En busca de rentabilidad
Por su parte -y también desde el sector inmobiliario- Alfredo Oviedo explicó que los inmuebles de alta gama y de mucha superficie cubierta no están dando la rentabilidad esperada.
"Se tienen que bajar del promedio pensado ya que no es sencillo alquilar ese nivel", comentó. En este punto, Porreta coincidió pero agregó que los grandes inversores siguen apuntando a la alta gama porque saben que sus dineros no se van a desvalorizar.
En contrapartida, Oviedo agregó que lo que más movimiento tiene en el mercado son los alquileres destinados a los sectores medios con uno o dos
dormitorios y con un valor de alquiler que oscila entre los $ 1000 y los $ 2000.
En este marco, el especialista Santiago Debé estimó que la demanda inmobiliaria de este año estará dirigida a la adquisición de unidades de más fácil realización para asegurar una rentabilidad anual del 6% al 7% para un alquiler.
FUENTE: Los Andes