Los indicadores de la actividad económica han sido sometidos a una revisión, tanto en los Estados Unidos como en Europa, y los resultados muestran signos de debilidad que se han puesto de manifiesto en algunos de los mercados emergentes más importantes. A su vez, los bancos centrales han endurecido las condiciones crediticias en los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otros. La incertidumbre financiera ha aumentado, sobre todo en la Eurozona, como consecuencia de un inesperado ataque especulativo sobre Italia y España en los primeros días de Julio.
En los EE.UU. estas incertidumbres se vinculan al 2 de agosto, fecha límite para elevar el techo de la deuda del país. Sin embargo, a pesar de que esto puede parecer extravagante, la economía más grande del puede verse obligada a entrar en default, en sólo un par de semanas, si el Congreso no acuerda con el Gobierno en la posibilidad de incurrir mayores déficits.
Mientras que algunos analistas piensan que tal evento no tendrá ningún impacto negativo, el temor a las reacciones desfavorables en los mercados financieros podría ser grave. Mientras los precios de los
inmuebles continúan en declive, el empleo crece lentamente y los consumidores conviven con un ámbito inflacionario.
En Europa la situación muestra un continente dividido. El centro - norte, encabezados por Alemania, sigue creciendo, aunque ya no en un ritmo vertiginoso. La situación en el sur (Italia, España) se presenta más bien estancada, o en recesión, como en el caso de Grecia y Portugal.
Más importante aún, la gran incertidumbre rodea las perspectivas financieras para las economías con elevada deuda pública. El caso más reciente es la ayuda para Grecia y la promesa de cumplir con el plan de austeridad aprobado por el Parlamento. La mayoría de las proyecciones sugieren que la deuda seguirá aumentando en el 2014 / 2015, corriéndose el riesgo de desencadenar una nueva crisis financiera que implique no sólo la quiebra de uno o más países de Europa, sino también la posible la salida de Grecia de la zona del euro. En lugar de crecer el PIB de la Eurozona, en realidad podría disminuir en un 2 % para el 2012.
Tal resultado no sería tan grave como fue la reciente "Gran Recesión", pero la recuperación de la misma también puede ser mucho más moderada. Pocos países podrían participar en las políticas fiscales expansivas que prevalecieron en los años 2009 / 2010, debido a su déficit presupuestario y los niveles de deuda y en consecuencia el Banco Central Europeo podrán optar por no extender el grado de flexibilidad monetaria.
Fuente: CEDU
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