El titular de Regam y presidente de la Fundación Mediterránea dijo que frente a una posible pero improbable devaluación, los precios se acomodarían y la demanda aumentaría. Admitió una momentánea retracción del mercado inmobiliario, a la vez que anticipó su normalización.
Entre las recientes elecciones nacionales, las modificaciones de la política cambiaria impulsadas por el Gobierno y la crisis internacional, los empresarios del real estate no tienen menos que preocuparse. En diálogo exclusivo con Comercio y Justicia, Martín Amengual, uno de los máximos referentes del sector en Córdoba, con vasta experiencia en el diseño y
construcción de torres, hoteles y en la implementación del sistema Regam Pilay, aseguró que continúa manteniendo la misma carta bajo la manga: “El ladrillo como la inversión más segura”. Anticipó que -de producirse una devaluación- el sector se vería beneficiado. También indicó que hoy las condiciones políticas están dadas para que Argentina “implemente un sistema crediticio” destinado a solucionar la deuda de viviendas con la clase media.
-Por todos estos movimientos en el escenario económico social del país, ¿considera que el
sector inmobiliario se ha visto perjudicado?
- Hacia el período final de un gobierno siempre se retrae el mercado inmobiliario, alimentado por la expectativa del atraso del dólar. La gente dice que hay que esperar, lo cual creo que puede ser real pero también es real que los ladrillos siempre fueron paso a paso junto al dólar, con lo cual va a depender de cómo se lleve adelante la política de adecuación del cambio. Hay dos factores que uno busca en la inversión: uno es maximizar la rentabilidad y el otro, quizás el más importante, la decisión de vivir tranquilo. En este sentido, la
inversión en ladrillos es insuperable, la situación es momentánea y creo que va a tender a la normalización.
-¿Y en caso de que se produjera una devaluación?
- De ser así, a nosotros los constructores no nos vendría mal porque hoy por hoy los precios de los
departamentos están muy apretados con relación a los costos en dólares. Aunque no creo que vaya a ocurrir, un nuevo dólar haría explotar la demanda, la gente saldría a comprar ladrillos.
-Concretamente ¿las restricciones a la compraventa de dólares por parte del AFIP han impactado en la comercialización de departamentos?
- Por el momento no han influido mucho. Estos tipos de controles siempre fracasaron, tienen un impacto más mediático y temporal. Es muy difícil controlar, creo que han intentado ver cómo adecuar la devaluación de Brasil a la nuestra, pero Argentina es mucho más sensible al dólar.
-Cuando estuvo en la presidencia de la Cámara de Desarrollista Urbanos de Córdoba (Ceduc) siempre tuvo en mente un proyecto para solucionar el gran faltante de viviendas para la clase media. ¿Hay algo en danza en estos momentos?
- En aquel momento fue una gran frustración porque lo habíamos ideado con fondos de las AFJP, nos quedamos solos . No obstante, ahora hay miras de comprensión por parte del Gobierno nacional, que fundamenta su Plan Estratégico 2020 en la generación de trabajo productivo y no en el empleo burocrático ni improductivo, y en la sustitución de importaciones para agregar valor por medio del trabajo y de la generación de viviendas. Creo que bajo estas circunstancias estas ideas son perfectamente factibles.
-¿Ha reelaborado alguna propuesta?
-Ahora están dadas las condiciones para que en el país se implemente un sistema crediticio bancario en el cual, sin deteriorar los recursos financieros, la clase media pueda tener acceso a su vivienda. Argentina debe resolver la deuda social que tiene con la clase media, de cómo generar un crédito accesible, para que con su empleo pueda pagar una residencia digna para su categoría social.
-¿Cuál sería la definición de una vivienda digna? ¿Y sus precios?
-Para una clase media joven tendría 130m2 cubiertos como mínimo. El valor se ha ido deteriorando, pero con un crédito de 400.000 pesos en un sistema financiero como el de Estados Unidos con una tasa de 3%, la cuota sería de 1.300 pesos y la podría pagar cualquier matrimonio de clase media. En todos los países del mundo ha funcionado, tenemos que pensar en algo que nos distinga, debemos dejar de ser la excepción al crédito hipotecario.
-Si es factible como asegura ¿por qué hasta el momento ningún gobierno lo implementó?
-No le puedo echar la culpa a este Gobierno porque esto data de hace 30 años. No quiero decir la palabra justa porque puede ser ofensiva, pero creo que hay una incapacidad para resolver algo que es demasiado grave, y que es perfectamente posible de hacer.
-¿Tiene contactos en el Gobierno nacional como para concretar esta deuda tan añeja?
-Ceduc es la institución desarrollista del interior mejor posicionada, es el mejor respaldo ante esta oportunidad que se abre. El Gobierno se ha puesto un objetivo y nosotros vamos a estar para ayudar.
Fuente: Comercio y Justicia