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Voces de Especialistas
16-11
2010

Aislamiento termico de cubiertas:
Tres soluciones óptimas

Fuente: Revista Vivienda
Aislamiento termico de cubiertas:
<br>Tres soluciones óptimas
El techo resulta en general el elemento más comprometido y determinante de la envolvente de un edificio. El mismo debe responder adecuadamente a diversas solicitaciones: lluvia, nieve, granizo, viento, irradiación solar, frío y calor, que configuran “las condiciones bioclimáticas de su localización”. Adicionalmente existen otros aspectos igualmente importantes: estructurales, expresivo-formales, seguridad, etc.
Se analizan en este caso tres soluciones óptimas desde el punto de vista del Confort Higrotérmico y del Uso Racional de la Energía, aplicables a distintos tipos de techos y con diversas cubiertas.


OPCION 1:“DOBLE CAPA” entre listones escurridores y clavadores
Esta solución se pensó en principio para dar respuesta a las exigencias higrotérmicas mínimas para el Plan Federal de Viviendas establecidas por el Instituto Provincial de Vivienda de Buenos Aires, teniendo además en cuenta, no sólo las condiciones bioclimáticas del conurbano bonaerense (coincidente con buena parte de la zona central del país), sino también los hábitos constructivos locales.
No obstante, con alguna pequeña variante como la altura de los listones (lo que permite aumentar el espesor del aislante contenido), es aplicable a condiciones de confort superiores a las mínimas o que contemplen el necesario ahorro de energía en acondicionar térmicamente los edificios, y también, a otras regiones con condiciones climáticas más severas. Cumpliendo además con la continuidad imprescindible del aislante para romper los indeseables puentes térmicos.

Descripción:
Se trata de un techo con cubierta de chapa y estructura de madera, con cabios de 2 x 5 pulgadas, separados 70 cm entre ejes; cielorraso de madera machihembrada de 1/2 pulgada (dimensiones éstas para un caso prototípico mínimo); barrera de vapor; aislante térmico (espesor mínimo en EPS de 10 kg/m3: 35 mm); listones escurridores y clavaderas y chapa de acero galvanizado.

La sección más común de los listones escurridores y de las clavaderas es de 2 x 1 pulgadas sin cepillar (25 mm de altura), aunque es frecuente encontrar en ambos, pero en especial en las clavaderas, secciones de 2 x 1 1/2 ó de 2 x 2 pulgadas (38 y 50 mm, respectivamente).

En la solución propuesta, la primera placa (longitudinal), debe ocupar la totalidad del espacio entre los escurridores y su espesor coincidir con el alto de los mismos.
La segunda capa debe cubrir todo el espacio de separación entre clavaderas pero su altura puede ser igual o inferior a la de éstas. Permitiendo de este modo una adecuación a diferentes espesores totales del aislante, debiéndose tomar en cuenta, que en nuestro medio estos espesores son casi siempre muy inferiores a los requeridos para una buen aislamiento térmico que resulte suficientemente confortable y, en especial, económico en función del ahorro en consumo de energía que proporciona.

OPCION 2:
Techo ventilado para cubiertas de tejas cerámicas
Es bien conocido el fenómeno de heladicidad que sufren los elementos cerámicos (degradación de las piezas y eventual colapso de las mismas), según sea su porosidad y absorción de agua (derivados éstos del tipo de arcilla, proceso de fabricación y acabado), bajo los efectos concu-rrentes de humedad y temperaturas inferiores a 0 °C (debiéndose considerar además, el fenómeno llamado de “radiación a cielo frío”, que puede llevar la temperatura de la superficie expuesta de las tejas a valores de hasta 10 °C inferior a la del aire (*)
La solución del Techo Ventilado ha sido adoptada desde hace décadas por los países con mayor tradición en cubiertas de tejas cerámicas (Italia, España, Francia, Suiza, Alemania, etc.) para prolongar la vida útil de éstas y la de las estructuras de madera que las sustentan, controlando la humedad las mismas mediante el efecto deshidratante del aire no saturado. “La ventilación apropiada que permita evacuar al exterior el vapor de agua, se implementa ubicando por debajo de la cubierta una o dos cámaras de aire con las correspondientes bocas de entrada y salida que activen su circulación, incluso con velocidades bajas de viento.” (Extraído de la nota técnica citada). Adicionalmente este sistema ofrece un aislamiento continuo que elimina los “puentes térmicos” por lo que resulta una solución irreemplazable para cubiertas cerámicas, y aconsejable para cualquier otro tipo de terminación exterior. El INTI recomienda: “disponer, al menos, una cámara de aire de un espesor mínimo de 20 mm (si el faldón tiene longitud menor a 8 m). El espesor aumenta con el largo del faldón.”

Conviene recordar lo indicado para techos por la reciente Resolución 2265 del Instituto de Vivienda de la Provincia de Buenos Aires. “La aislación térmica deberá colocarse en forma de manta continua, para evitar la presencia de puentes térmicos.”

Las densidades y espesores mínimos especificados por IVBA (exclusivamente para la solución de techo propuesta: estructura de madera o chapa plegada, cubierta de chapa o cerámica, barrera de vapor y cielorraso de madera) es de 35 mm de EPS de 10 kg/m3 ó 30 mm de 20 kg/m3.

Cabe mencionar que estos valores podrían ser mayores, dependiendo de la zona bioclimática en que se localice la vivienda y ésta sólo procura cumplir con “Los Estándares Mínimos de Calidad para Viviendas de Interés social” de la Dirección de Tecnología e Industrialización de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación, en la que no se contempla la imperiosa necesidad de un Uso Racional de la Energía.

OPCION 3:
Sistema de techo plano horizontal con aislación térmica superior (Techo Invertido)
Esta solución resulta sin lugar a dudas la más adecuada respuesta a los innumerables problemas higrotérmicos que presentan habitualmente las cubiertas planas horizontales, tan frecuentes en las regiones más densamente pobladas de nuestro país y que corresponden a las zonas bioambientales II (cálida) y III (templada cálida), según la clasificación de la Norma IRAM 11603/96.

La cubierta plana horizontal transitable (con pendientes de entre 1 y 2%) terminada con un “doblado” de ladrillos con junta tomada o con un simple “barrido” de cemento y arena y, frecuentemente, con baldosas cerámicas rojas, resulta, con algunas variantes locales, una solución constructiva fuertemente arraigada en nuestro medio.

Algunos vicios constructivos sumados a las amplitudes térmicas estacionales, la intensa radiación solar (que en la región puede superar los 1000 W/m2) y la elevada absorción de dicha radiación debido al color de las superficies aludidas (del orden del 75%), producen contracciones y dilataciones que terminan afectando la estanqueidad de la capa de rodamiento y comprometen el aislamiento hidráulico de la cubierta.
En los pocos casos en que se prevé una aislación térmica (de espesor casi siempre insuficiente), la misma es colocada habitualmente entre la losa estructural y el hormigón de pendiente, dejando las capas superiores sometidas a las variaciones térmicas mencionadas.
Como resultado se generan distintos procesos patológicos que se van potenciando unos a otros: fisuras, agrietamientos, infiltración de humedad, desprendimiento de revoques, “englobamiento” de solados, etc.

La solución propuesta, consiste en la colocación de placas de Poliestireno Expandido (EPS) de 20 a 25 kg/m3 de densidad y de 50 a 75 mm de espesor, lisas o mejor aún, con una configuración tipo PA (Polystyrene Advancement), en la que una de las caras (la que va apoyada sobre la aislación hidráulica), presenta dos cortes de perfil sinusoidal, realizados a 90° uno del otro, determinando así una superficie texturada con pirámides truncadas de aristas curvas.
Las placas se ordenan simplemente yuxtapuestas, pudiendo mantenerse unidas, mientras dure la ejecución, con cintas autoadhesivas de embalar de papel o cualquier otro material.

Por encima de las placas se coloca una membrana geotextil de 80 a 120 g que actúa como capa filtrante y evita el arraigue eventual de alguna especie vegetal. Esta se levanta en los bordes y se fija a las paredes mediante una babeta de chapa galvanizada plegada, atornillada e impermeabilizada con sellador de siliconas o poliuretánico. La superficie de la terraza, de tránsito eventual, se termina con una cubierta de 6 a 8 cm de canto rodado de granulometría pareja (15-30), zarandeado para eliminar los áridos finos, que sirve como superficie de rodamiento, protege las placas aislantes de la radiación ultravioleta y evita su voladura.
A modo de sugerencia, se podría complementar la terminación con caminos y “decks” de madera dura, resultando ésta una solución de interesante valor expresivo. Una alternativa al canto rodado lo constituye la colocación de losetas de hormigón simplemente apoyadas en separadores de PVC o incluso de EPS.

Los embudos de desagüe se cubren con una suerte de canasta enrejada con forma de paralelepípedo o circular, de planchuelas y ángulos de hierro de 1/2” ó 3/4” x 1/8” (debidamente protegidos de la oxidación), a fin de contener al EPS y el canto rodado.

FUENTE: Revista Vivienda
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